La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) realiza una labor encomiable para hacer llegar a la sociedad que el cáncer tiene cura, que es una enfermedad "de la que se sale". Rosario Burgos, presidenta de la asamblea local de la AECC en la ciudad, lleva un año al frente del colectivo aportando nuevas ideas y fomentando proyectos afines al nuevo modelo social, como la inclusión de la figura masculina dentro del voluntariado y el registro de socios de la asociación. Hoy se conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, y Burgos comparte con La Tribuna su análisis sobre el papel de la asociación y la situación de la enfermedad.
¿Qué buscan los afectados cuando acuden a la asociación?
Buscan apoyo a lo que les pasa y explicaciones a lo que él tiene, no a nivel general, buscan una atención personal. Nosotros les ayudamos a cambiar el chip, estamos para ayudar, porque cuando viene la enfermedad esas mismas cosas que a lo mejor tenías como imprescindibles, ya no son imprescindibles y buscas otro apoyo. En la asociación te encuentras con personas que están en las mismas circunstancias que tú, o que lo han estado, y aquí no se habla de enfermedad, aquí ofrecemos apoyo y distracción, importantes para hacer frente a tu enfermedad.
La AECC está asociada a mujeres afectadas por cáncer de mama, ¿es uno de sus objetivos lograr una nueva concepción social de la asociación?
El cáncer de mama, es el cáncer de mama. No es más importante que un cáncer de pulmón o que un cáncer de colon o de próstata, lo que pasa que en este último caso, los hombres para eso no son como las mujeres, los hombres ante una enfermedad como es el cáncer no logran en un primer momento ser tan abiertos, como lo puede ser una mujer. A la hora de buscar ayuda para hacer frente a un cáncer de próstata los hombres no la buscan, se cohíben más.
El equipo de voluntariado es el pilar fuerte de la AECC, a su llegada, hace un año, comentó que trabajaría por la captación de hombres socios, ¿en qué punto se encuentra este proyecto?
Quería abrir nuevas vías, y ya se están abriendo. En la actualidad tenemos seis voluntarios masculinos, y antes sólo había uno. Son voluntarios y afectados, en algún caso, que desempeñan su trabajo de voluntariado en la asociación. Se ha abierto el camino, e incluso en el Hospital ya tenemos un voluntario masculino, es un gran paso, es muy importante.
¿Cuántas personas forman ahora el equipo de voluntariado?
Tenemos un grupo exactamente de 61 personas en activo, formadas en la asociación y que junto a su trabajo y vida cotidiana dedican su tiempo de ocio a la AECC, que es algo que no se puede agradecer con gestos, por la gran labor que hacen a los demás. En concreto en el Hospital contamos con 30 voluntarios, la mayoría gente joven y nueva, que se ha puesto en contacto con nosotros para dedicar tiempo a la labor que desempeñamos, tanto de acompañamiento, informativa y de apoyo, para hablar y escuchar a los pacientes y a sus familias.
¿Para cuándo el fin al estigma de la palabra cáncer?
Esta enfermedad era un tema tabú. Ahora se está dando más a conocer, hay más métodos de curación, y se está empezando a decir "tengo cáncer, y no soy un deshecho social, y puedo trabajar igual que otras personas, porque me estoy curando". El cáncer es ya como otra enfermedad, estás enfermo, te operan, necesitas un tratamiento y se te da, si no lo necesitas, porque se diagnostique en el primer impacto, se te da el alta una vez operado y a casa.
Los últimos datos publicados por el Servicio de Oncología del Hospital son, cuanto menos, esperanzadores, ¿está cerca la curación del cáncer?
Estamos hablando de que lo más importante que hay es la investigación, cuanto más se investigue, más avanzaremos en la curación del cáncer. A nivel personal la curación está cerca, estamos en el gran paso definitivo para lograrlo, al igual que pasó con el SIDA, está ahí, sigue habiendo SIDA, pero… La investigación será y es fundamental.
¿En qué se ha avanzado?
Sobre todo se ha avanzado en lo que es la quimioterapia y la radioterapia, es decir, en los tratamientos. Son menos dañinos producto de la investigación, son tratamientos más específicos, concretos y personalizados. Y las máquinas necesarias para recibir esos tratamientos están en España, las tenemos aquí y eso es una ventaja muy grande, no hay que irse a Houston, todos tenemos derecho a un tratamiento adecuado para el tipo de cáncer que uno tenga.
¿Cómo ve ahora mismo la sociedad al enfermo de cáncer?
Yo creo que se ha roto la concepción de antaño, aunque aún no le ve como a un enfermo normal, porque es verdad que en una familia cuando a uno de sus miembros se le detecta cáncer se pasa mal, cuando te toca a ti empieza el drama, y eso es lo que hay que cortar. Hay que hacer ver que no se está solo, ni el enfermo, ni los familiares. Que está la AECC, y estamos para asesorar y atender de forma personal cada caso, porque cada enfermedad es única y tiene sus particularidades.
Para finalizar, ¿qué papel jugaría la juventud en esta nueva visión del enfermo de cáncer?
La juventud tiene otra forma de ver la vida, solamente con que un afectado hable con los jóvenes eso es ya otra perspectiva, una imagen diferente, los jóvenes tienen mucha más formación y cultura, sin olvidarnos de la información, que es fundamental, ya saben qué es el cáncer, porque de alguna forma las nuevas generaciones han convivido con esta enfermedad, y comparten su vida social, o conocen, a afectados de cáncer.