Ayer se cumplieron 40 días desde la Navidad, fecha en la que se festeja el nacimiento del niño Jesús. En Gamonal, cada 2 de febrero, se sigue conmemorando la presentación del pequeño en el templo. Los cohetes desde primera hora de la mañana anunciaban que en Gamonal era fiesta local en honor a su patrona, la Virgen de la Purificación. Advocación que da nombre a decenas de gamoninas.
María del Prado Gómez, alcaldesa de Gamonal, participó en la celebración acompañada del alcalde de Talavera, Gonzalo Lago, quien llegó al municipio junto a la senadora "popular" Carmen Riolobos. Asimismo, José Gutiérrez, portavoz de la oposición en el Ayuntamiento de Talavera, asistió a la ceremonia con Raquel Vetas, diputada regional, y otros concejales de la formación socialista.
El párroco, José Carlos Valero, se enfrentaba por primera vez a esta fiesta cargada de simbolismo y que cuenta con siglos de tradición. Junto a diferentes párrocos de otros municipios de la comarca, Valero presidió la celebración eucarística que arrancó con la procesión de la patrona por las calles del pueblo.
Las coplillas a la virgen, interpretadas por el coro parroquial, pusieron la nota musical a la ceremonia costeada por los mayordomos de la fiesta, Máxima Gómez y Antonio Flechillas, y la madrina, Laura Flechillas, hija del matrimonio que a lo largo del año, como manda la tradición, cuida de la patrona y se hace cargo de las flores de la iglesia, de su limpieza y de la preparación de los pasos de Semana Santa.
Los mayordomos de este año se apuntaron para ocupar el cargo en el año 2001, dándoles como fecha para desempeñar tal menester el año 2017. La lista se ha adelantado cinco años, debido a la situación económica. Al finalizar la misa, el párroco anunció a los nuevos mayordomos, María del Pilar Sánchez y Miguel Ángel García, que tendrán el honor de organizar la festividad de "Las Candelas" de 2013.
Uno de los momentos más originales de la eucaristía llegó en el ofertorio, cuando los mayordomos y sus familiares trasladaron a la virgen desde la puerta de la iglesia al altar, mientras lanzaban al aire -tanto a los fieles, como a la imagen mariana- almendras, piñones y confites, portados en una cesta con dos pichones vivos.
Estas ofrendas son símbolos que se remontan a la época de Jesús. El cortejo iba precedido por la madrina que portaba una tarta de tres pisos, que antaño se repartía entre los enfermos del municipio.
Una vez en el altar, el párroco cogió la vela que portaba la virgen en sus manos, y al niño Jesús. Dos gestos que representan el pasaje bíblico de la presentación en el templo.