La Plataforma en Defensa del río Tajo toma más aire en sus exigencias de protección. De esta manera, ha conseguido ahora la unión de organizaciones españolas y portuguesas para ir de la mano en las reivindicaciones de los desmanes en la gestión hídrica. La Red Ciudadana por una Nueva Cultura del Agua en el Tajo ha reunido a más de 70 municipios y asociaciones en un comunicado que rechaza la política de trasvases. «Vamos a por todas. A sacar las vergüenzas de los dos gobiernos, sobre todo el español», comentó ayer a este diario el portavoz de la plataforma, Miguel Ángel Sánchez.
La Carta Reivindicativa Ibérica en Defensa del Tajo se firmó el pasado sábado en la localidad lusa de Vila Nova de Barquinha y constituye un hito porque la unión ha traspasado las fronteras de los dos países. El comunicado incluye la intención denunciar ante la Comisión Europea los atropellos al río. «El problema principal se produce en España», señala Sánchez, quien recordó que se ha incumplido el acuerdo de Albufeira sobre la cantidad de agua que debe llegar a Lisboa. «En Portugal tienen muchos problemas con el río», subraya el impulsor de estas reivindicaciones.
estudio europeo. La carta está firmada también por el Movimento Pelo Tejo, integrado principalmente por ayuntamientos portugueses. Entre las reivindicaciones, figura la solicitud a la Comisión Europea de que elabore un estudio de evaluación estratégica de impacto ambiental de la política de trasvases del Tajo en España.
Asimismo, se exigirá la supresión de la reserva de mil hectómetros cúbicos para trasvases del río Tajo, según está prevista en el Convenio de Albufeira redactado por los gobiernos de los dos países.
Los promotores de la red ciudadana de defensa del Tajo querían desde hace tiempo la rúbrica de un acuerdo entre colectivos de los dos países para coger más fuerzas y crear «un conflicto internacional».