Emiliano García-Page secundó como parte interesada la manifestación en defensa de los ríos, especialmente del Tajo, que también baña la ciudad de Toledo, de la que es alcalde. Así, junto al presidente Barreda participó de la segunda cabecera muy concienciado del objetivo del acto. Poco después de finalizar, explicaba a La Tribuna que la de Talavera ha sido la primera gran referencia -después de la de Albacete que reunió hace unos años a 50.000 personas, recordó- «pero hay que ser conscientes de que todo tendrá que ir a más».
Predecía así el primer edil toledano que las conciencias de los castellano-manchegos han despertado juntas y que pelearán unidas a partir de ahora por la defensa de los ríos. «Esta es una manifestación limpia, no va contra nadie, pero estamos a la defensiva porque defendemos algo que nos han robado desde hace muchos años». «Ya estamos hartos, pero es una hartura pacífica», destacó Page, quien se preguntó porque nadie dice nada cuando en Zaragoza defienden el Ebro «y aquí nos llaman insolidarios por defender lo que no tenemos». También se acordó de las ausencias del 20-J, especialmente de Cospedal. «Me hubiera gustado que aquí estuviera todo el mundo, he echado en falta a la que gritaba la mayoría de la gente», en alusión a alagunos lemas reivindicativos.