Un histórico río humano desbordó ayer las calles del centro de Talavera. Más de 40.000 personas llegadas de toda la cuenca del Tajo se unieron para clamar por la recuperación de sus ríos y el final del trasvase al Segura. El llamamiento nacido de la ciudadanía, a través de la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche, fue respondido de forma unánime por todos los territorios del Tajo, desde Cuenca y Guadalajara hasta Portugal.
Decenas de miles de personas esperaban, momentos antes de las 12,00 horas, la salida en la Plaza del Pan, en medio de un mar multicolor de pancartas y banderas haciendo frente a un sofocante calor. Pero no sólo los ciudadanos se mojaron ayer por la defensa del agua y de sus ríos. También una amplísima representación de autoridades acudió a Talavera para reclamar un cambio en la política hidrológica que permita recobrar unos cauces saludables y asegurar unos caudales ecológicos en el Tajo y el Alberche.
Entre ellos, destacaba el presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, arropado por varios miembros de su gobierno como la talaverana María Luisa Araújo o el responsable de Agricultura y Desarrollo Rural, José Luis Martínez Guijarro. No estuvo finalmente junto a él la jefa de la oposición, María Dolores de Cospedal, y, así, los populares estuvieron encabezados por el secretario general en la región, Vicente Tirado. No se perdieron esta histórica movilización los alcaldes de Talavera, José Francisco Rivas, Toledo, Emiliano García-Page, y Aranjuez, Jesús Dionisio Ballesteros; como tampoco el combativo presidente de la Asociación de Municipios ribereños de Entreñas y Buendía, Julián Rebollo. El presidente de las Cortes regionales, Francisco Pardo, el coordinador regional de IU, Daniel Martínez, y los representantes de las diputaciones de Toledo, Cuenca y Guadalajara se sumaron a la defensa del agua. Diputados y senadores nacionales, regionales y provinciales, alcaldes, concejales y responsables políticos de todos los partidos y de toda la cuenca se movilizaron por el Tajo.
Pero no fueron los políticos los protagonistas de la movilización del 20-J, histórica por sus cifras, sino la amplísima representación ciudadana. Sindicatos, patronales, organizaciones ecologistas, agrarias, vecinales, culturales y sociales de todo tipo salieron a las calles, seguidas por miles y miles de ciudadanos de los territorios del Tajo. Entre ellos destacaban los colectivos de defensa medio ambiental, como la Fundación Nueva Cultura del Agua o las asociaciones llegadas desde Portugal.
Unidos bajo una sola voz y un único lema, ‘Por nuestros ríos, por nuestro futuro’, los más de 40.000 ciudadanos atravesaron el centro de la ciudad, dejando pequeño el recorrido. Abrían la protesta la Plataforma convocante y los colectivos que forman parte de ella, junto al alcalde talaverano y el portavoz local del PP, Gonzalo Lago, a los que seguían los concejales de la Corporación y una segunda cabecera con todas las autoridades invitadas.
Gritos como ‘Contra el trasvase, unidad’ o ‘Tajo sí, Alberche también’ fueron los más coreados durante la aproximadamente hora y media de manifestación. A ambos lados de las calles, miles de ciudadanos aplaudían a su paso a los manifestantes, que hicieron una curiosa parada a mitad del recorrido. En la Plaza de la Trinidad una veintena de tractores, desplazados por la Comunidad de Regantes del Canal Bajo del Alberche, tomaron entre aplausos la cabeza de la protesta.
En los Jardines del Prado, a tan sólo unos metros de la sede de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) tuvo lugar el acto final de la movilización. Una a una fueron avanzando las cabeceras y pancartas, mientras el gentío se arremolinaba en las zonas verdes buscando la sombra contra un sol implacable.
El poema Sala de Conciertos del talaverano Joaquín Benito de Lucas , al que puso voz el periodista Jesús Javier Rodríguez, recordó los vínculos culturales y sociales de los ciudadanos del Tajo con su río. El detalle simbólico de la mañana lo puso una garrafa con agua del embalse de Entrepeñas, llenada en la mañana de ayer y que representaba el agua limpia del Tajo que los ciudadanos reclamaban ayer para su cuenca.
Los batallantes portavoces de la Plataforma en defensa de los ríos Tajo y Alberche, Miguel Méndez y Miguel Ángel Sánchez, dieron voz a las demandas de todos los manifestantes. Con un potente y aplaudido «Hijos del padre Tajo» arrancó Méndez la lectura del manifiesto final, en el que se rechazó el trasvase al Segura, «el mayor expolio de recursos en la historia de toda la cuenca del Tajo». Con él, afirmó, se perdió no sólo un recurso para el desarrollo, «sino también un espacio verde, un componente fundamental de nuestra cultura» y un lugar de ocio, como lo eran las ahora desaparecidas playas fluviales de Los Arenales (Talavera) y Safont (Toledo).
Yendo más allá, la manifestación denunció la «codicia hidrológica de la clase política de algunos territorios» que pretende un nuevo trasvase desde el Tajo Medio, que «no consentiremos» o las «abusivas concesiones» a los regantes del Levante. La movilización se plantea como un punto de inflexión: «Han abusado de nuestra solidaridad hasta tal extremo que todos los colectivos sociales hemos comenzado a movilizarnos para decir que ya basta», se escuchó entre aplausos y gritos de «¡No al trasvase!». No faltaron los recuerdos de la riqueza que representó el Tajo, como el Mar de Castilla, los antiguos gancheros o los agricultores de sus vegas. El mensaje de los ciudadanos a los políticos fue claro, reclamando unidad y un cambio de rumbo. Así quedó patente en las últimas líneas del manifiesto que exigían «¡Basta ya! ¡Basta de resignación! Con esta manifestación no acaba el trabajo, empieza con una sola voz la lucha para recuperar nuestros ríos, nuestra identidad».
La Plataforma que nació tras la completa desecación del río en 2006 por el empuje de unos cuantos ciudadanos consiguió ayer movilizar a decenas de miles de personas de toda la cuenca, que demostraron unidos su compromiso con los ríos que surcan sus territorios y pidieron una política que les devuelva agua en cantidad y calidad. Sólo así se explica el clamor de aplausos y gritos que siguió a la despedida final del manifiesto: «¡Vivan los pueblos y ciudades del Tajo vivo!».