El desarrollo de las ciudades y de otras poblaciones más pequeñas cercanas a las grandes urbes ha estado marcado desde siempre por la presencia de un río que, al mismo tiempo que elemento dinamizador de esas localidades, ha actuado como principal nexo de unión entre todas ellas. Con el paso del tiempo y la evolución de la economía y de los sistemas productivos, el vínculo de los municipios con sus cauces más cercanos ha dejado de ser tan estrecho, aunque todavía sigue siendo muy importante para la reactivación de sectores muy concretos.
En el caso de las poblaciones ribereñas de la comarca Talavera, el Tajo y el Alberche siguen siendo claves para la agricultura, la ganadería, el turismo de interior y para determinadas industrias. De esta forma, poblaciones como Cebolla, El Carpio de Tajo, Malpica de Tajo o La Pueblanueva cuentan con extensas superficies de plantaciones de trigo, cebada, alfalfa, tomates, lechugas, remolacha o girasol que precisan ser regadas con el agua del Tajo. «Entre Malpica y nuestra pedanía de Bernuy pueden vivir del regadío casi el cincuenta por ciento de la población», apuntó al respecto a este diario el alcalde Malpiqueño, José Gómez.
Sobre este aspecto, desde la Comunidad de Regantes de la margen izquierda del Canal de Castrejón de Malpica (que agrupa a más de 300 propietarios de la zona y aglutina una superficie de regadío de 1.500 hectáreas) llevan meses trabajando para recuperar en la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT) su concesión de agua y, de esta forma, tender voz y voto cuando se decida el inicio y el final de la temporada de riego en ese enclave. No obstante, para ello necesitan reunir un mínimo de 3.000 hectáreas regables, por lo que han solicitado a regantes de El Carpio y La Puebla de Montalbán que se unan a su propuesta.
Industria. La extracción de áridos y arena del Tajo es otra importante fuente de recursos económicos para los pueblos ribereños de la comarca. La prueba más evidente de esta circunstancia está en la localidad de Montearagón, donde desde hace más de tres décadas lleva afincada la empresa Frupesa, compañía que elabora prefabricados, bordillos y hormigones y que abastece de estos productos a Talavera y a toda su comarca.
Mientras tanto, y siguiendo el curso del río, a poco más de setenta kilómetros se encuentra la pequeña población de Azután, lugar que durante muchos años ha servido a los ceramistas de la comarca -y en especial a los de Puente del Arzobispo- para obtener la área necesaria para sus producciones de tipo artesanal e industrial. Asimismo, en ese mismo enclave se encuentran Alcolea y su pedanía de El Bercial, dos poblaciones eminentemente agrícolas y con unas extensas plantaciones que precisan del agua del Tajo para subsistir.
Por otra parte, el turismo de interior es otro de los sectores que en algunos pueblos también depende mucho del cuidado del Tajo y del Alberche, como es el caso de Cazalegas, donde su embalse ha sido un punto de veraneo en la zona. De hecho, en otras localidades creen que la mejora de la calidad de las aguas de ambos cauces puede ayudarles a atraer más visitantes.