En la zona centro de Torrijos los vecinos están preocupados por cómo afectan a su salud las antenas de telefonía móvil instaladas en pleno casco urbano de la localidad. De hecho, para el próximo 13 de marzo, a las 20,00 horas, se ha convocado en el auditorio de Pedro I la primera reunión de afectados.
De las tres antenas ubicadas en la zona centro de Torrijos una está colocada sobre un edificio de la Avenida de la Estación y otra junto a los Juzgados, ubicados en la Plaza de San Isidro, justo detrás de la citada avenida.
En la reunión del 13 de marzo, se informará sobre los males y geopatías producidas por la radiación de ondas microondas y brumas radiológicas perjudiciales para la salud pública ocasionadas por las antenas de telefonía móvil. «Se está iniciando un movimiento ciudadano en Torrijos para tratar de que surja esa conciencia con este tema, porque hay un grupo de vecinos en las zonas donde están instaladas que se sienten afectados por las radiaciones que ellas provocan; tienen determinados síntomas y entienden que son producidos por las antenas», manifestó ayer el alcalde de Torrijos, Juan José Gómez-Hidalgo. E
El regidor municipal ha asegurado que desea trasladar su apoyo y solidaridad a estos ciudadanos y estará presente en la conferencia que tratará de ser «didáctica, divulgativa e ilustrativa», con expertos en la materia explicando cuáles son las posibles consecuencias de estas radiaciones en el organismo. Al mismo tiempo, Gómez-Hidalgo ha comunicado que entrará en conversaciones con las operadoras de telefonía móvil para contemplar el traslado de estos dispositivos a las afueras del casco urbano, donde no puedan ser perjudiciales para nadie. «Desde el Ayuntamiento queremos comprometernos a iniciar ese diálogo con las compañías para ver si existen opciones de retirada, aquí no se trata de hacer las cosas por las bravas sino dar pequeños pasos en firme pero sin pausa».
De este modo, el acto del día 13 lo entiende el dirigente municipal como el inicio de una presión popular para que las compañías que tienen instaladas las antenas «nos escuchen» y después poder hablar con ellas sobre el asunto.
Preguntado por las competencias que tiene el Ayuntamiento en esta materia, Gómez-Hidalgo ha señalado que «en todo lo que ocurre dentro de la localidad son todas». No obstante, ha insistido en que el Consistorio quiere manejar la cuestión con cautela. «Estamos hablando de elementos situados sobre edificios privados que están cumpliendo la normativa para los cuales se les concedió una licencia.Desde ese punto de vista, nada que objetar; por eso decía que no podemos hacer las cosas a las bravas, no podemos tomar las decisiones a la ligera, yo prefiero hacerlo desde la vía del diálogo y la del clamor social, clamor ciudadano; los vecinos se sienten afectados y yo como alcalde estoy 100% con ellos».
En el encuentro, vecinos afectados aportarán datos de mediciones y comprobaciones médicas. Además, se intentará que estén los técnicos de dichas mediciones, profesionales sanitarios, biólogos, físicos y juristas, que también explicarán los riesgos que conlleva el estar conviviendo y exponiéndonos a estas ondas y brumas radiológicas que algunos científicos ya han catalogado como la enfermedad del siglo XXI.
El promotor de esta movilización fue Jesús González, propietario de una empresa de instalaciones eléctricas de la comarca que residía en el centro de Torrijos. Tal y como cuenta una empleada suya, Carmen Burgos, éste y sus familiares comenzaron a encontrarse mal, «tenían problemas de sueño, de alteración, se encontraban con alergias que no habían tenido nunca». Así las cosas, fueron al médico y les dijeron que tenían las defensas un poco bajas pero ni su modo de vida ni su alimentación habían cambiado. «Entonces, después de mucho tiempo les dijeron que podía tratarse de un agente externo». A partir de ahí, Jesús González inició su investigación y un día salió a la calle, localizó las tres antenas de telefonía móvil existentes en las proximidades de su vivienda y descubrió que formaban un triángulo en el cual confluían sus radiaciones, abarcando éste la zona centro, donde se encontraba su domicilio. «Empezó a medir de una antena a otra y vio que su casa estaba en el meollo de este tema», explicaba su empleada.
Solicitó que se efectuaran mediciones para conocer qué umbrales de ondas se estaban manejando, donde constató que cuando las antenas estaban en funcionamiento posibilitando la transmisión de llamadas, los niveles se disparaban muy por encima de lo que permitía la ley. Sin embargo, existe de alguna manera un cierto vacío en cuanto a la legislación que vigila las ondas electromagnéticas a las que pueden estar expuestas las personas, procedente de normativas europeas que después se trasponen a las nacionales. «Hasta que no se desarrollan los reglamentos suele haber lagunas e indefiniciones, entonces lo que hacen las compañías es no distinguir si la medición es en reposo o en activo, si la haces en reposo, entra dentro de los umbrales de la ley», explicó Carmen Burgos.
Cambió de casa y mejoró.
Una vez realizadas las mediciones solicitadas por el empresario, este recurrió a médicos especialistas para que le hicieran análisis tanto a él como a sus familiares. «Tras las pruebas, les informan que están poco más o menos que infectados de radiación, indicándoles que la recuperación es lenta pero que tiene tratamiento, aunque les dicen que lo primero que tienen que hacer es irse de esa casa». Además, el empresario se puso en contacto con el resto de vecinos y vio que había síntomas en los cuales coincidían. «Sobre todo empezaban por alteraciones de sueño, el cuerpo en vez de descansar estaba completamente alterado y luego también notaban lo de la temperatura en las casas, un calor como el que se desprende cuando tienes un aparato eléctrico». Burgos asegura que también se han oído casos de tumores en la zona. Si bien no se atreve a confirmar su relación directa con las radiaciones, probablemente «si eran propensos igual lo ha desencadenado».
Después de las recomendaciones del doctor, este ciudadano se trasladó a vivir a otra casa que tenía en el vecino municipio de Gerindote y notó el cambio de forma significativa. Lleva en ella desde aproximadamente el verano pasado «y ya duermen mejor, no tienen alteraciones de sueño, las alergias que les estaban empezando a salir- porque incluso comenzaban a experimentar síntomas de la enfermedad celiaca- están remitiendo, ...», aseguraba su empleada. Estos afectados continúan con un tratamiento que poco a poco les va eliminando la radiación de su organismo y periódicamente se hacen pruebas para ver cómo evolucionan.