La situación económica es la que es y los recortes son necesarios. El número de alumnos es muy pequeño y por lo tanto poco rentable. Pero ambas cuestiones ya se sabían cuando se decidió comenzar a impartir -mediante convenio de varias instituciones como el Gobierno central o la Junta- dos ciclos formativos de FP en el centro penitenciario Ocaña I y que ahora se han suspendido, en el caso de los alumnos de segundo curso, es decir el último, a escasos dos meses de la celebración de los exámenes finales.
Fuentes institucionales alegan esa falta de alumnos y esa necesidad de recortes, y añaden que la suspensión es temporal a la espera de que sean más los presos que se apunten a los ciclos, pero poco pueden decir respecto a la situación en la que se quedan los cerca de 20 que hasta ahora venían asistiendo a las clases. Aunque no son los únicos perjudicados, porque como denuncia el sindicato STE, parte de los profesores -los que no son funcionarios- han sido despedidos, con lo que el daño por la suspensión de las clases es aún mayor.
Se trata de los ciclos "Instalaciones electrotécnicas y automatizados" y "Construcción y obra civil", ambos adscritos a centros educativos de Ocaña, y si bien es cierto que el número de alumnos es más que escaso -en uno de los módulos, en el primer curso, sólo había un estudiante-, también es verdad, dicen fuentes del colectivo de profesores, que eso ya se sabía cuando se decidió poner en marcha la formación.
En este sentido, critican que incluso hay algunos presos que solicitaron traslado al centro de Ocaña, aún a riesgo de ver menos a sus familiares, con tal de poder hacer esos ciclos, una motivación que ahora se ha visto frustrada de un plumazo, porque el aviso de la suspensión ha sido de un día para otro. Así, como dice STE, los profesores fueron cesados el día 31 de enero, aunque recibieron la comunicación el 1 de febrero, cuando se encontraban impartiendo las clases, entiende el sindicato, de forma gratuita.
Además de las repercusiones negativas a nivel formativo, desde el colectivo de profesores se denuncia que los alumnos tienen los mismos derechos que los demás estudiantes, puesto que su formación viene regulada por una orden que es la misma para todos, es decir, que siguen manteniendo los derechos de examen, aunque, dadas sus circunstancias, serán pocos, o seguramente ninguno, los que se animen a reivindicar lo que los profesores consideran que es una decisión poco ética y que posiblemente no se daría sin los afectados no fueran delincuentes.
Está claro que los presos lo están por haber cometido algún delito y, por tanto, se encuentran encarcelados, en primera instancia, para cumplir con sus respectivas penas. Pero desde el ámbito institucional siempre se incide en que otro de los pilares de la prisión pasa por favorecer la integración de los presos cuando son devueltos a la sociedad. En este sentido, sin formación, la integración de estos cerca de 20 afectados se antoja un tanto más complicada.