Isolux ha retomado los trabajos de la A-40 en el tramo Torrijos-Toledo. Lo hizo hace escasos días con la implantación de las instalaciones necesarias para comenzar con el movimiento de tierras, según confirmaron fuentes de la empresa, que indicaron que se están disponiendo casetas y acondicionando los almacenes necesarios para la obra, sobre todo en las afueras de la capital regional, y más concretamente en las inmediaciones de la urbanización Valparaíso.
Es quizás en esa zona residencial de Toledo donde los vecinos están notando en mayor medida el avance de los trabajos, no en vano se trata de una zona de especial congestión de tráfico, respecto a lo que Isolux «está haciendo lo posible» por evitar perjuicios, indicaron estas fuentes, que añadieron que igualmente se está trabajando en el desvío y reposición de los servicios a los que afecta la infraestructura, como teléfono, gas, etc.
Posteriormente se va a proceder a la instalación de las estructuras necesarias para comenzar con el movimiento de tierras propiamente dicho. Es por esto, porque los trabajos no han hecho más que comenzar, por lo que Diego Amor, portavoz de las subcontratas con las que trabajó Ploder, anterior adjudicataria de la obra, aún no tenía constancia del comienzo de las obras, pese a que Isolux «dijo que contaría prácticamente con todos». «Nos dijeron que nos llamarían, pero yo en concreto estoy a la espera y, por lo que sé, el resto de las empresas también».
En este sentido, desde Isolux aclararon a este diario que dado que lo que se está haciendo por el momento es muy básico, los recursos de la empresa son suficientes para ello. En cualquier caso, «vamos a tener en cuenta a todos, aunque hayamos saldado las deudas -que equivalían a diez millones de euros-, junto con otros proveedores». Es decir, «no los vamos a excluir, ni mucho menos, porque han sido parte fundamental» en lo ejecutado hasta el momento.
Isolux Corsán tuvo que asumir la obra de la autovía A-40 en su tramo Torrijos-Toledo después de que la anterior adjudicataria atravesase por dificultades económicas tales que provocaron el parón de la infraestructura desde el pasado mes de octubre. Y lo asumió con sus cargas, que pasaban por diez millones de euros.
El último paso para que la llegada de la nueva concesionaria a la A-40 se daba a mediados del pasado mes de febrero, con la elevación a público del contrato de cesión de la obra, terminando así con semanas de frenéticos contactos entre el Ayuntamiento de Toledo, la Junta y el Ministerio de Fomento -que confirmaba a La Tribuna esta semana el reinicio de las obras- para evitar que el esperado proceso concursal de suspensión de pagos de Ploder supusiera un nuevo parón, una suspensión que finalmente se hizo realidad, días después, al vencer el plazo de negociaciones previas de que dispuso Ploder para negociar un plan de pagos con sus acreedores sin lograr acuerdo.