Con no gustarme demasiado el mes de enero por frío, coñazo, oscuro y empinado, sin embargo hay dos o tres días en él, no más, que brillan mas que el sol...el 6, día de Reyes, el 23 San Ildefonso patrón de Toledo y el 28, San Julián idem de Cuenca. Como un servidor quiere a esas dos ciudades a la vez y no está loco, celebra como Dios manda ambos días y por supuesto no curra, a la par que se recluye en su ermita catalina, en loor a los milagros acaecidos a ambos padres de la Iglesia: ya el de la célebre imposición virginal de la capa, Tajo mediante; ora el del ora et labora fabricando humildes cestas de mimbre, allende las dolomías encantadas del Júcar. De la hagiografía del santo varón toledano destaca un Elogio de San Julián y el de sus milagros narrados por Cixia, obispos toledanos.
San Ildefonso fue obispo entre el 657 y 667,y su firma aparece en los Concilios VIII y IX de Toledo. En la sociedad visigoda los obispos se nos muestran como omnipresentes en todas las facetas imaginables, y auténticos líderes de las ciudades y comunidades. Se les cita como «Vir venerabilis» y su presencia ceremonial, evergética y ritual los convierte en personas con un halo de santidad y de poder, capaces de dirigir la ciudad, coronar reyes o construir hospitales, monasterios como el Agaliense o basílicas martiriales como la de Santa Leocadia. La tradición cuenta que la propia Virgen bajó por aquel entonces a la iglesia de Santa María y se posó en una humilde piedra, que respetaron incluso los musulmanes al construir la mezquita y que todavía podemos contemplar hoy, para darle al obispo toledano su capa y título de «Capellán de María». Con ser antigua esa piedra o altar sagrado, todavía lo son más, las que conforman el dolmen de Azután, el primer templo toledano, en tiempos campaniformes. El altar de piedra mas antiguo que conocemos, se construyó 6 mil años antes que Stonehnge, osea por el 9 mil a. de C. en Göbelki Tepe en Turquía, un círculo de monolitos prehistóricos con símbolos antropomorfos y manos, que unen la Noche de los Tiempos con la piedra telúrica de nuestra Catedral y la mítica fecha del 23/E. También este día es festivo en Herreruela de Oropesa, donde la Cofradía ildefonsina hace las pujas tradicionales para pasar el Santo, mientras Pepe el del Museo teje urdimbres y tramas que riega con Aguazarca y mi amiga Beatriz borda sus dechados bajo el limonero de su casa, frontera con el Campo Arañuelo. Es festivo también en Zamora, Mairena, Peligros y Olula del Río donde se encienden hogueras y se lanzan roscas de pan( que no de churros) al santo en la procesión. Hemos dicho.