Está siendo tan agresiva la campaña del PP y su derecha mediática contra la gestión de los socialistas de Castilla-la Mancha que pudiera haber ciudadanos y votantes que se avergüencen por lo que dicen, que dicen, que ha pasado. ¿Y qué es lo que ha pasado?
Durante los años de gobierno socialista unos territorios, abandonados desde siglos, han tenido que hacer un esfuerzo más allá de cualquier teoría económica o financiera, ortodoxa o heterodoxa, para situarse en un nivel lo más cercano posible a otras regiones de España. Aún así es mucho lo que todavía queda por recorrer.
Durante esos años - con bastantes aciertos y muchos errores - los habitantes de esta Región han tenido acceso a unas condiciones de vida inimaginables. La sanidad empezó a dejar de ser tercermundista; se dignificó la educación en todos sus ámbitos; se puede acceder a una Universidad propia. Una red amplia de carreteras cruza estos territorios, haciendo más cómodos y seguros los desplazamientos. El AVE tiene parada en las capitales de provincia y en los pueblos se han incrementado los servicios de todo tipo. En estos momentos en cualquier lugar de Castilla-la Mancha es más fácil vivir, a pesar de haber tenido una carga impositiva insuficiente lo que, en mi opinión, ha sido un disparate. No obstante es probable que haya gente que se arrepienta por esto. Y es que los pobres están acostumbrados a sentirse mal por querer las misma cosas que los ricos. Pero, ¿cómo pueden progresar los territorios abandonados y superar situaciones de miseria?
Ahora la Sra. Cospedal ha anunciado la paralización de este proceso con la aplicación de un conjunto de medidas restrictivas. Lo que le ha supuesto aplausos irresponsables o tendenciosos. Es muy probable que consigamos cumplir los objetivos de déficit público. ¿Podremos cumplir los objetivos de desarrollo para que esta Región se coloque al mismo nivel de riqueza, de empleo, de servicios públicos que otras Comunidades? ¿Retrocederemos o nos estancaremos - una forma de volver atrás - en lo conseguido?