El jefe del Gobierno, Rodríguez Zapatero, compareció este viernes, víspera del comienzo de vacaciones para gran número de ciudadanos, para explicar su propia versión de los hechos políticos acontecidos en el último semestre, con amplia atención a las reformas efectuadas por iniciativa del Gobierno -reforma laboral, corte drástico del gasto público para reducir el déficit, prohibición de toros en Cataluña, apoyos de grupos nacionalistas al Gobierno en votaciones clave en el Congreso, como el recorte del gasto, el techo del gasto o la reforma laboral-.
Zapatero, que ha anunciado que no se irá fuera de Madrid en las semanas próximas para atender problemas pendientes, apareció tranquilo, con buen aspecto y algunas demostraciones de buen humor en su relación con los medios informativos. Por ejemplo, bromeó con el periodista que le preguntaba si entendía que había sido mejor el comportamiento de los nacionalistas que del PP en las grandes materias votadas en el Congreso, cuando PNV o CiU «han salvado» al Gobierno-PSOE de otras tantas derrotas en la reducción y techo del gasto, o en la reforma laboral. «Usted quiere que le dé un gran titular», bromeó el presidente, de quien pudo sospecharse que pensaba que, en efecto, los nacionalistas han tenido un comportamiento más conveniente para con el interés internacional de España. Se limitó, sin embargo, a agradecer vivamente los apoyos de otras fuerzas. Tras encarrilar la reforma laboral el Gobierno está decidido a reformar a fondo el Inem, según anunció en esta rueda de prensa que ha servido para hacer balance del año político antes de las vacaciones de verano. Aseguró que España está en la senda del crecimiento económico, que será mayor en el segundo trimestre de lo que lo fue en el primero, y ha avisado de que los presupuestos de 2011 serán «restrictivos y austeros», y que trabaja para conseguir su apoyo parlamentario.
En particular, y sobre todo, Zapatero comentó y defendió la reforma laboral aprobada este jueves por la Comisión de Trabajo del Congreso, que establece un despido objetivo por motivos económicos de 20 días por año trabajado, aprobando una enmienda sobre las causas que justifican ese despido objetivo, entre las que se menciona la previsión de pérdidas. La reforma ha sido duramente criticada por los sindicatos, que la consideran el «mayor ataque a los derechos laborales de los últimos 30 años», y por el PP. Sin embargo, Zapatero ha remarcado que defenderá «donde haga falta» que la reforma laboral «evitará despidos» y aumentará la estabilidad en el empleo. Aseguró, además, que clarificar las causas económicas que permiten el despido objetivo dará seguridad jurídica y favorecerá la contratación. Leyó en su totalidad esta enmienda consensuada entre PSOE y PNV que permite el despido objetivo por causas económicas cuando una empresa registre pérdidas o las prevea o vea reducidos sus ingresos de forma persistente. En su opinión, la enmienda «hace que haya de verdad causas objetivas por razones económicas» para permitir la rescisión de un contrato, algo que no pasaba antes, cuando en esta crisis han sido precisamente esas causas económicas las que han obligado a despedir la mayoría de las veces. Ha insistido en que la enmienda permite sólo despedir a una empresa «que no sea viable», además de recordar que los empresarios tendrán que demostrar al juez que cumplen esos supuestos para poder despedir. Aseguró que la nueva norma busca que la sociedad se adapte mejor a las «circunstancias cambiantes» de la economía, tras insistir en que «lo que más nos separa de los países más avanzados de Europa» es el mercado de trabajo. Insistió en que esta tipología se aplicará cuando la viabilidad de la empresa esté en juego y recuerda que la empresa «deberá demostrarlo ante el juez».
También quiso poner de manifiesto la «intensidad del trabajo» del último semestre, pero ha anunciado inmediatamente una nueva reforma de gran calado: la del sistema público de empleo, es decir, el Inem, aunque no ha concretado las líneas generales de cuáles pueden ser los cambios. Zapatero elogió los servicios públicos como la sanidad o la educación, pero ha dicho que el de empleo «está lejos de lo que deseamos como país», marcando el objetivo que la reforma buscará: «Aumentar la capacidad para casar demanda y oferta». En opinión del presidente, cuando llega una crisis, es decisiva la manera en que se adapta a ella el mercado de trabajo «y el nuestro no sabe reaccionar cuando llega», tal y como demuestra que España siempre destruya el doble de empleo que los otros países de Europa cuando concurren circunstancias económicas adversas.
Otros asunto que abordó ampliamente fue la situación de ETA y de la lucha antiterrorista, tras las sospechas alentadas desde algunos medios e instituciones de que el Gobierno hace gestos a la banda y sus presos para aproximar su final. Zapatero insistió en que no existe modificación alguna de una política eficaz -la antiterrorista y la penitenciaria-, que sólo tienen un propósito: lograr el final de ETA mediante el final de los atentados, la deposición de las armas, y a cambio de nada, sin contrapartida alguna. Y pidió que no se remueva, o «alborote» de nuevo una política eficaz y que se viene aplicando por todos sucesivos los gobiernos españoles.
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