Toledo dejará de dar la espalda al Tajo y sus riberas serán más accesibles y tendrán usos urbanos. El proyecto de integración del río Tajo en la ciudad de Toledo será redactado en los próximos seis meses por el estudio de arquitectura ‘Burgos & Garrido’, que ganó el concurso internacional de ideas convocado por la Confederación Hidrográfica de Tajo. La propuesta definitiva aunará algunas de los dos accésit, para que pueda iniciarse el año próximo la construcción, que contará con una inversión que podría superar los veinte millones de euros.
Un teleférico que una la zona del Castillo de San Servando con el alcázar, un funicular que hagan accesible la ribera del Tajo desde la zona del Tránsito, ya que permitirá salvar el desnivel de unos 50 metros que existe entre los jardines del Tránsito y el río, al menos seis plataformas voladas sobre los miraderos existentes inspiradas en arquitecturas militares de vigilancia, tres pontones inundables -situados justo por encima de la lámina de agua- vinculados a tres instalaciones hidráulicas históricas que serán recuperadas del estado ruinoso en el que se encuentran, la rehabilitación del molino de Saelices para crear un aula de la naturaleza y un restaurante. Estas son algunas de las propuestas que se recogen en el anteproyecto ganador y que ahora deberán ser matizadas o desechadas teniendo en cuenta criterios medioambientales y patrimoniales.
La intención de este macroproyecto incluye también la recuperación de las márgenes del Tajo con la recuperación de la vegetación riparia y la plantación de nuevo arbolado. Un conjunto de actuaciones que pretenden convertir el Tajo en el gran parque periurbano de la ciudad en el que puedan concentrarse actividades deportivas, lúdicas, culturales y, como no, de descanso.
Pero este ambicioso proyecto que deberá concretarse sobre el papel y presupuestariamente en los próximos meses se convertiría en un brindis al sol si realmente no se aborda la actuación más determinante: la recuperación tanto del caudal del Tajo a su paso por Toledo -esquilmado por el trasvase a la cuenca del Segura- como de la calidad de sus aguas. «Una actuación de recuperación paisajística con una mala calidad del agua sería un negocio ruinoso para quienes nos dedicamos a la gestión pública», ha reconocido el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu al subrayar que siguen su curso las mejoras en la depuración de aguas en el Tajo. Un argumento compartido por el alcalde que si tuviera que elegir entre un agua limpia en el río y las obras de mejora de las riberas, se quedaría con lo primero, aunque se convencido de que ambas esperanzas «son compatibles». Y es que Toledo, ciudad patrimonio natural, no puede seguir entendiéndose sin el Tajo, que forma también parte de su vasto patrimonio natural.
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