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jueves, 18 de septiembre de 2014
Opinión
A Vuela Pluma

La "Fundación CCM"

Valentín Velasco - jueves, 11 de marzo de 2010

Ayer este diario detallaba las dificultades que el Banco de España está encontrando en el proceso de integración parcial de CCM en el Grupo Cajastur a través de su filial, el Banco Liberta, toda vez que una parte de la entidad queda desgajada y no se traspasa: La Obra Social, la Corporación Financiera y una sociedad inmobiliaria. La parte mollar, esto es, cuanto constituye el objeto del negocio, su cartera de operaciones de activo y de pasivo, así como su estructura sólida, el inmovilizado formado básicamente por la red de oficinas, pasaría a formar parte de la Caja asturiana, en principio, bajo la marca comercial de "Banco CCM". Asimismo, y junto a este paquete "sólido", irían los empleados; cosa distinta será en qué condiciones laborales, pues la transposición contractual del sector de ahorro al bancario supone una merma considerable tanto en salario como en otros derechos adquiridos.

La modificación de la Ley de Sociedades Anónimas, que se hizo a través de la norma de acompañamiento a los Presupuestos Generales del Estado, para 2010, permite esta operación mercantil, sin tener que acudir a redefinir la Ley de Órganos de Gobierno de Cajas de Ahorros -la LORCA-, pues no afecta a la composición de la propiedad; caso a parte es cómo queda el resto de CCM, que no se integra en la operación y, fundamentalmente, su actual Obra Social, pues la fórmula diseñada por el Regulador, en un primer momento, de constituir una Fundación que participe con un 25% en el capital del banco resultante, según se nos dice, encuentra algunos escollos en el tráfico jurídico que regula estas instituciones. En principio porque la operación va contra la propia naturaleza que rige en España en materia fundacional. Así la Ley de Fundaciones en vigor (25/2002), de ámbito estatal -Castilla-La Mancha es una de las pocas Comunidades que no ha desarrollado normativa específica-, que ampararía dicha operación, define varios modelos para las fundaciones: Patrimonial, Operativo e Instrumental. De los tres viene a ser este último el que emplean tanto las grandes empresas como las entidades financieras (incluidas las Cajas) para crear sus propias fundaciones, a fin de desarrollar sus actividades y programas por medio de tal "instrumento", siendo su matriz, la empresa que la constituye, la donante del capital fundacional (el patrimonio) y de los recursos presupuestarios, nunca al contrario: que la Fundación aproveche una posición de dominio, a través de una participación accionarial, en este caso del 25%, sobre el capital del Banco, desembolso que debería realizar de forma efectiva para poder ejercer derechos políticos, siendo aquí donde se fuerza la letra y el espíritu de la Ley, pues tan atípica coyuntura no ha sido contemplada por el legislador. Sin duda crear la "Fundación CCM", bien a través de la Obra Social de Cajastur, o bien como parte integrante del "Banco CCM", al objeto de revertir un dividendo social sobre la Región, habría sido lo más sencillo y coherente; salvo que en todo este complicado proceso lo lógico se traduce en excepcionalidad.

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