El informe de viabilidad del Palacio de Congresos encargado por el Ayuntamiento de Toledo y la Cámara de Comercio a la consultora ‘MCI’ concluye que esta nueva dotación de carácter turístico y cultural puede llegar a ser rentable a partir de los cuatro o cinco años de actividad.
La clave estará en la versatilidad para organizar todo tipo de eventos, incluidos los culturales -aspecto éste de momento descartado debido a que estos se trasladarán al nuevo auditorio de San Lázaro- hasta alcanzar un número estable entre los 140 y los 160 anuales, que reúnan una cantidad entre los 350 y 600 delegados. Con esos parámetros la facturación rondaría los dos millones y medio de euros al año. Solo hay un problema: el enorme margen de error de los cálculos. La estimación «optimista» dice que la cifra de negocio puede ser todavía un 10% superior; la «pesimista» advierte de que la cantidad puede reducirse un 25%.
No obstante, el nivel de rentabilidad es cuestionado por las empresas especializadas en la organización de congresos consultados por ‘MCI’. El preámbulo del informe desvela que una encuesta realizada entre profesionales del sector que trabajan en Toledo -organizadores de eventos, hoteles con auditorios, empresas proveedoras- señala importantes puntos débiles de las instalaciones ya que consideran que el Miradero tiene «difícil acceso para la llegada de coches y autobuses» y creen que el diseño moderno dentro de un recinto antiguo no está «acorde a la tendencia de la ciudad». A esto se añaden «la falta de luz natural» y «las restricciones para la organización de ciertos eventos» por el diseño de espacios interiores. Además vaticinan que no será un proyecto rentable o que Toledo no está preparada para reuniones de más de 500 delegados y confiesan que esta visión se debe a que «el negocio está bajando y sigue bajando».
Del análisis del informe se puede deducir que la puesta en marcha del Palacio de Congresos no va a ser una tarea fácil para el Ayuntamiento. La operación viene además lastrada por el elevado coste del edificio de Rafael Moneo, ya que todo indica que la factura final supere los 50 millones de euros, una cifra descabellada puesto que en cualquier otro lugar de la ciudad la inversión podría no haber llegado a la cuarta parte
El alcalde de Toledo, Emiliano García-Page, aseguraba hace unas semanas que si el Palacio de Congresos no es rentable será un «fracaso». Dadas las circunstancias, tan sólo el concurso que convoque el Ayuntamiento para ceder la gestión podría evitarlo. Por tanto, en la redacción del pliego de condiciones estará la llave para que esta dotación no termine siendo un nuevo lastre para la capital regional.
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