Con el incipiente estío, cuando el calor ya empieza a hacerse notar en Toledo, nos damos cuenta de que al Tajo le falta agua. Y no lo digo yo que, como cualquier persona observadora pudiera llegar a esta misma conclusión con tan sólo verlo transcurrir por los meandros que circunvalan la ciudad; son declaraciones del concejal de Medio Ambiente de nuestro Ayuntamiento, en cuyo Pleno de hoy se va a debatir (y posiblemente aprobar) una moción conjunta de los tres grupos políticos municipales en defensa de nuestro río y con apoyo explícito a la manifestación convoca para el día 20 de junio en Talavera, a instancia de movimientos ciudadanos.
Salta a la vista cómo los trabajos de recuperación de su senda ecológica, orillas y riveras, de nada sirven si su cuenca sigue disminuyendo con la llegada del verano: circunstancia endémica que se produce año tras año, y así desde hace décadas. Ciertamente que la solución está en manos de los políticos, pero no lo es menos que también son ellos las causantes del desaguisado. En principio existe un organismo, que nunca he sabido muy bien para qué sirve, que se llama Confederación Hidrográfica, en este caso del Tajo, y, salvo para hacer «caja», a través de sanciones y otros conceptos, que yo sepa, para poco más sirve luego, ¿de quién es la competencia de arreglar las presas? Cabe citar la del puente de San Martín, cuyo socavón ya forma una catarata, o agujero negro cósmico, que engulle cuanto arrastra el río que, dicho sea de paso, viene a ser un considerable tonelaje de basura. Pero retomando las palabras del concejal responsable de nuestro Ayuntamiento, al final, todo se reduce a echar la culpa a Madrid, lo cual siendo cierto, pues esta Comunidad a través de sus afluentes e industrias ha sido la primera contaminante, no conduce a nada. O, sí, a derivar el problema a otra parte, lo que significa más de lo mismo.
No; este no es el modo de arreglar nada. Siendo Castilla-La Mancha una tierra con un déficit ostensible de recursos hídricos, y el Tajo una de las cuencas fluviales más esquilmadas del país, como consecuencia del manido Trasvase al Segura, tanto el Gobierno Regional como el propio Ayuntamiento debieran abanderar una lucha titánica por dignificar nuestro río, pues difícilmente se puede invocar la salvaguarda del mismo, como ahora se está haciendo, cuando permitimos que sea, literalmente, una cloaca.
Desgraciadamente la riqueza de los ríos españoles se ha dejado arruinar, pues este caso nos coge de lleno a nosotros, pero es la tónica generalizada del resto; pero alguien debiera ser el primero en ponerle fin a esta auténtica devastación natural. Son muchas las líneas de trabajo que se debieran emprender para recuperar el Tajo. La primera que nos explicaran para qué sirve su Confederación.