Con tres meses de retraso y el año bien entrado, el Ayuntamiento de Talavera ha iniciado la tramitación del Presupuesto municipal de 2010, que ayer se presentó ante el Pleno, después de que la semana pasada fuera aprobado por la Junta de Gobierno Local.
Se trata del primer Presupuesto que se ajusta al nuevo Reglamento Orgánico de Funcionamiento del Pleno, que a su vez aplica la Ley de Grandes Ciudades.
De esta forma, el Presupuesto pasará este año un trámite mucho más largo y el trabajo elaborado por parte del equipo de Gobierno se someterá a un mayor escrutinio de la oposición. Tras el Pleno de ayer, en el que se mantuvo una primera confrontación, los concejales tendrán que justificar en comisión la política a desarrollar en cada una de sus áreas y la oposición, a su vez, tendrá la oportunidad de proponer sus rectificaciones a tales políticas, a través de la presentación de enmiendas.
La nueva fórmula de tramitación del Presupuesto servirá para fiscalizar al gobierno, pero, también, pondrá a prueba la capacidad de trabajo del Grupo Municipal Popular, puesto que las enmiendas tendrán que dejar de ser meros enunciados de voluntades y ajustarse con rigor a la mecánica presupuestaria, algo hasta ahora inédito en la práctica de la oposición en el Ayuntamiento talaverano.
A expensas de lo que pueda suceder durante el trámite, las cuentas que ha presentado el equipo de Gobierno de José Francisco Rivas han reservado alguna sorpresa.
Para empezar, son más holgadas de lo que se esperaba, puesto que crecen en un 9 por ciento con respecto a lo presupuestado en 2009. En total, el Presupuesto municipal de Talavera para este año asciende a 67,5 millones de euros y se presenta equilibrado en ingresos y gastos. El Gobierno recurre de nuevo al temido y siempre cuestionable endeudamiento, con una operación de crédito de 7,5 millones de euros, que permitirá afrontar un Plan de Inversiones que roza los 9 millones y a través del cual se afrontarán un buen número de proyectos y se completarán otros.
Además, por primera vez el equipo de Rivas se ajusta el cinturón y presenta unas cuentas que son restrictivas con el gasto corriente.
Frente a las alegrías de otros años, incluido el último, ya en plena crisis, en 2010 se ha llevado a cabo un ejercicio de austeridad, para recortar gastos allí donde se puede hacer, en las partidas discrecionales. Conjugar inversión y austeridad no es fácil, pero este año se ha hecho algo más que un intento.
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