El presidente chileno, Sebastián Piñera, lanza claveles al río Maule en homenaje a las víctimas del terremoto.
El nuevo presidente de Chile, Sebastián Piñera, convocó ayer a sus compatriotas a emprender una reconstrucción material y espiritual del país, severamente afectado por el terremoto que el 27 de febrero causó 500 muertos y 30.000 millones de dólares de pérdidas.
«Quiero convocarles a construir sobre roca, y no sobre arena, lo que ha sido destruido», señaló Piñera en alusión a la devastación causada por el seísmo y el tsunami que pocos minutos después inundó localidades costeras del centro y sur del Estado.
Tras ser investido presidente el pasado jueves en una ceremonia celebrada en el Congreso Nacional que estuvo marcada por fuertes réplicas del movimiento sísmico, Piñera anunció la primera medida de su Gobierno: la entrega de un bono de 80 dólares para las familias de menos ingresos.
Esta ayuda, que debe ser aprobada por el Parlamento y tendrá un coste de 320 millones de dólares, beneficiará a quienes reciben un subsidio único o perciben una asignación familiar del programa Chile Solidario, que puso en marcha su antecesora, Michelle Bachelet.
La medida beneficiará a 4,2 millones de personas, pero no está directamente relacionada con el plan que el Gobierno pondrá en marcha para ayudar a la reconstrucción tras el terremoto, conocido como Levantemos Chile.
Por el contrario, el bono pretende reducir los gastos a que los chilenos deben enfrentarse en marzo debido al pago de diversos impuestos y el inicio del curso escolar, una circunstancia que este año se ha visto agravada por las cuantiosas pérdidas materiales que dejó la catástrofe natural.
Aunque no ha sido cuantificado oficialmente hasta ahora, firmas estadounidenses calcularon que el terremoto causará al país una pérdida de entre 15.000 millones y 30.000 millones de dólares.
Piñera, quien durante la campaña prometió crear un millón de puestos de trabajo y crecer a un ritmo anual del seis por ciento, reconoció antes de asumir el poder que el Ejecutivo deberá cambiar sus prioridades para hacer frente a los múltiples gastos derivados de la tragedia. Pero enfatizó que no sería «el presidente del terremoto, sino de la reconstrucción».
Por ello, apenas terminó de pronunciar su primer discurso como mandatario y tras una breve ceremonia de recuerdo a las víctimas, Piñera se encerró en La Moneda con todos sus ministros para empezar a preparar las primeras medidas del nuevo Gabinete.
Poco antes, en su primer discurso, Piñera emplazó a sus compatriotas a «una nueva transición para construir un país desarrollado, sin pobreza y con verdaderas oportunidades de igualdad, cualquiera que sea la cuna». «Esta transición apunta a levantar el alma de nuestro país, a nuestro progreso espiritual, a construir un Chile en el que la vida y la familia sean siempre sagrados», señaló el primer presidente de derechas que eligen los chilenos desde 1958.
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