El amianto sigue presente a pesar de su prohibición en la cadena productiva hace una década. Sin embargo, se trata de un tema espinoso que, en muchas ocasiones, sigue ocultándose tanto en las empresas como en las estadísticas. Sin embargo, Comisiones Obreras ha puesto en marcha una campaña, bajo el eslogan "cáncer cero en el trabajo", para continuar denunciando la situación y reclamar un registro de empresas que hayan trabajado con este material, puesto que sólo 70 de ellas admiten haber trabajado con este material en Castilla-La Mancha, según explicó ayer el secretario regional de CCOO, José Luis Gil. Si bien, son muchas más aunque un buen número de ellas ya no existan.
En este sentido, Gil tiene claro que es necesario que se reconozca a los trabajadores aquejados de problemas de salud por culpa del amianto como una enfermedad profesional. También que las administraciones públicas se impliquen con esta problemática, vigilen la salud de los trabajadores y realicen controles epidemiológicos para obtener toda la información posible acerca del amianto y de sus posibles consecuencias, entre las que se encuentran distintas clases de cáncer de pulmón, que pueden aparecer entre veinte y treinta años después de la exposición al amianto.
Pero el sindicato no se conforma sólo con estas propuestas porque considera necesario avanzar aún más y exige que las administraciones públicas habiliten un fondo de compensación para las víctimas.
La jornada. Comisiones Obreras convocó ayer a sus delegados en Toledo para tratar el tema y explicar la situación actual, puesto que el amianto todavía está presente en edificios, cubiertas y otros materiales a pesar de que se prohibió su utilización hace diez años. Por tanto, desde el sindicato también apuntan la necesidad de la creación del registro de empresas para intentar retirar el material de las mismas de manera adecuada y evitar daños medioambientales y, sobre todo, en la salud de los trabajadores y de la población.
A José Luis Gil le preocupan las estadísticas porque apenas recogen casos cuando se sabe que hay muchos más afectados por el amianto de las cifras que circulan públicamente. Además, tiene claro que en nuestra región «hay empresas relevantes» que han utilizado «de forma continua» este material y las estadísticas reflejan porcentajes «muy bajos de afectados porque no se han recogido de forma adecuada». Sin ir más lejos, sólo se conoce la existencia de 300 casos de enfermedades por amianto en Castilla-La Mancha cuando en Aragón hay más de 1.500 casos. Por tanto, esta comparación deja en evidencia el problema en «la detección de los efectos».
Por su parte, el secretario de Salud Laboral de CCOO, Pedro Linares, explicó que los problemas del amianto aún son desconocidos para muchos trabajadores que, incluso, no han llegado nunca a saber que trabajaban con amianto. Además, reconoció que aún no han salido a la luz todas los casos de enfermedades relacionadas con este material cancerígeno, ya que su retirada de la producción fue hace diez años. «Quizá estemos asistiendo al inicio de lo que será la aparición de 40.000 o 50.000 fallecidos por la exposición al amianto».
Linares dejó claro que el hecho de haber prohibido el material no ha solucionado el problema porque aún queda amianto en edificios, en la industria siderúrgica o en el ámbito ferroviario. Por tanto, la situación «exige medidas y políticas» para tratar de minimizar en lo posible esta problématica.
Tras la charla de CCOO, el periodista italiano Giampiero Rossi, autor de "La lana de la salamandra", explicó su obra, basada en la gran cantidad de muertes en la ciudad de Casele Monferrato por la utilización del amianto hace años. El material, retirado hace veinte años, se ha cobrado numerosas muertes. y «no hay una familia que no tenga una víctima del amianto».