Hace 490 años que María de Pacheco saliera de Toledo por San Blas, acto que supuso el final de la Guerra de las Comunidades, y el movimiento comunero intenta hacerse visible y poner en boga sus reivindicaciones. El Partido Castellano ha celebrado durante todo el fin de semana el XXIV Homenaje a los Comuneros, con el que trata de recordar hechos históricos que tienen a Toledo como protagonista, y que «están olvidados, tanto por los poderes políticos, como por los culturales de la ciudad». Así lo explicaba Pedro Soriano, secretario nacional de este partido, quien recordó reivindicaciones actuales de los comuneros en la Castilla-La Mancha de hoy, como son el fin del trasvase, o la oposición al cementerio nuclear en Villar de Cañas.
En lo cultural, el Homenaje a los Comuneros se inició el viernes con una ruta turística por los principales escenarios de la Guerra de las Comunidades en Toledo. Ayer fue el momento de las actuaciones folclóricas en Zocodover, con un grupo de danzas llegado desde Navahermosa. Después, hubo una marcha hacia Padilla, donde se hizo una ofrenda floral.
El presidente nacional del Partido Castellano, Mario Fuente, echó de menos en Toledo alguna estatua en homenaje a María de Pacheco y Juan de Padilla, al estilo de las que otras ciudades castellanas tienen de sus héroes comuneros. «Luego vemos estatuas a gente que han sido reconocidos fascistas o gente decididamente contraria a los intereses de la ciudad, o de Castilla», criticó. En ese sentido, Soriano recordó el anuncio del propio alcalde de la ciudad, Emiliano García-Page, de crear una estatua de Juan de Padilla para su plaza. De hecho, durante el pasado mes de mayo, el vicealcalde Ángel Felpeto informó a los castellanistas de que la estatua estaba preparada para su fundición, que sería en junio. «Pero estamos en junio y no hemos vuelto a saber de ella», se lamentó. A lo largo de esta semana, el Partido Castellano volverá a remitir una carta al primer edil recordándole su promesa.