La situación de la economía de la provincia de Toledo pasa por una situación «critica, grave, dramática». Sólo obtienen buenos resultados las actividades relacionadas con el consumo exterior, ya sea por exportaciones o por entrada de turistas, pero su volumen de negocio es muy pequeño para compensar el resto de indicadores negativos. Sube el paro, baja la demanda, disminuyen las ventas, cierran empresas y se crea más paro. Esa es la «espiral» en la que está confinado el ciclo económico de la provincia. La falta de liquidez (porque los bancos siguen sin prestar dinero), la morosidad de las administraciones o el incremento de impuestos son factores que juegan en contra de la recuperación.
El presidente de la Federación Empresarial Toledana, Ángel Nicolás, el secretario general, Manuel Madruga, y el director del departamento económico, Javier Raso, presentaron ayer las conclusiones de la tercera oleada del análisis de coyuntura que realiza la organización trimestralmente. Aunque la mayoría de indicadores son negativos, no pierden su optimismo y creen que «siempre es buen momento» para abrir una empresa e intentar salir así de las filas del paro. «Trabajar más, cobrar menos» y acometer toda una serie de reformas «estructurales» continúan siendo sus recetas para capear la crisis.
El mapa actual de la crisis tiene a Estados Unidos y los países emergentes en situación «relativamente aceptable y con expectativas de mejorar», Europa padece la crisis política y económica «casi de recesión», España es de los países en peores condiciones por su alta tasa de desempleo, un déficit público desmedido y unas rigideces del sistema productivo «que hace muy difícil mejorar los índices de competitividad» y, por último, Toledo pasa por un trance «aún más grave» por la alta dependencia del sector de la construcción, el efecto de la pérdida de poder adquisitivo sobre a demanda de productos agroalimentarios y el alto porcentaje de empleados públicos, más alto que la media nacional, que por los recortes decretados en las Administraciones van a incidir negativamente en el consumo.
De esta manera, la provincia acaba 20011 en «total estancamiento» que aboca en 2012, al menos durante el primer semestre, a una «recesión de imprevisibles consecuencias». Todo apunta a una año muy complicado y dramático, dice Madruga.