Un gran lazo rojo coronó ayer el Arco de la Sangre de la Plaza de Zocodover. Fue la primera vez que la ciudad colgaba un distintivo tan conocido en una jornada reivindicativa que contó con un sentido acto en contra de «la estigmatización» de las personas infectadas por el VIH. Muchas personas quisieron ayer ponerle rostro al sida para enfrentarse al miedo y alejarse «de la discriminación» social que aún despierta esta palabra.
Bolo-Bolo, el colectivo de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, y el Consejo de la Juventud organizaron esta iniciativa en un día tan señalado. Se colocó una mesa informativa repleta de folletos informativos y educativos orientados, principalmente, a los jóvenes que enseñan cómo llevar a cabo una «buena salud sexual». El presidente de Bolo-Bolo, Alejandro Alder, cree que un acto reivindicativo como el de ayer y un gesto tan importante como la colocación de un gran lazo rojo en Zocodover evidencian que «la conciencia está cambiando y se está haciendo historia».
Aun así, Alder sostiene que todavía existe «mucha sidofobia» que provoca, entre otras cosas, una grave discriminación y «la vulneración de los derechos humanos». Quizá el ámbito laboral sea uno de los más intolerantes con el VIH, pero el colectivo confía en ir derribando barreras cueste lo que cueste.
El megáfono se abrió paso a las doce y media en punto. Alder leyó un manifiesto compartido con el Consejo de la Juventud de Castilla-La Mancha, que incluyó también al de Toledo, para demostrar el apoyo a las personas seropositivas y pedir un esfuerzo a los empresarios para hacer efectiva la integración laboral, a los sindicatos para que sensibilicen y faciliten información en el ámbito laboral, a los médicos para que se especialicen, a las administraciones para que luchen contra la discriminación y a los medios de comunicación para que continúen informando sobre el tema.
la lucha. Las cifras relativas al VIH no son positivas. Existen más de 33,5 millones de personas infectadas en todo el mundo. Alder aseguró además que cada año aparecen nuevos casos y el 41% de los infectados son jóvenes entre 15 y 25 años, buena parte de los mismos en países pobres o en vías de desarrollo. Aun así, tanto Bolo-Bolo como el Consejo de la Juventud consideran necesaria la prevención, la detección precoz y «una sexualidad responsable» para evitar la infección por VIH.
El manifiesto dejó patente que «apartar la mirada ante el sida es ignorancia y miedo». Bolo-Bolo lleva tiempo trabajando para acabar con la estigmatizació social del VIH y la falta de información sobre el virus. «Nos hemos encontrado gente que piensa que el sida se contagia por compartir el váter con alguien que lo tenga». Por este motivo, Alder considera que es importante continuar lanzando campañas informativas y preventivas. En cualquier caso, el colectivo también ofrece la posibilidad de la realización de la prueba rápida del VIH para descartar la enfermedad.
Por su parte, el director del Instituto de la Juventud, Javier Gallego, subrayó la importancia de «educar en salud» a los jóvenes a fin de «avanzar en la conquista de derechos sociales». El mismo mensaje compartió ayer Olvido Ballesteros, del Consejo de la Juventud de Toledo, que además sostuvo que «se puede vivir con sida».
Al acto asistieron también los concejales de Vivienda, Juventud e Igualdad, Aurelio San Emeterio, Carmen Jiménez y Ana Verdú.