Lo que está pasando con Baltasar Garzón «es un atropello en mayúsculas a la justicia, la verdad y los derechos humanos». Así lo afirmó ayer el responsable de Comunicación de Bolo-Bolo, Arturo Sánchez. El responsable de la asociación de gays y lesbianas quiso destacar la contribución del juez para que en España se entiendan los derechos humanos «como una serie de valores que deben permanecer intocables y perennes, de forma que nadie pueda violarlos de ninguna forma, y en ningún momento histórico».
Para Bolo-Bolo es inadmisible que tras la ejecución de un golpe de estado se pueda cometer una serie de delitos contra la población «y luego no pase absolutamente nada». Pero en este caso además, advirtió Sánchez, es que cuando Garzón ha intentado hacer algo, se lo ha impedido la estructura del Estado. Bolo-Bolo quiso ayer recordar a las víctimas, y a sus familiares más cercanos, y recordó que «siguen cadáveres enterrados en las cunetas, y eso es un capítulo que España tiene que subsanar, uno de los capítulos más vergonzosos de la historia del siglo XX».
Sánchez no entiende cómo se ha permitido a «los herederos moribundos del franquismo», es decir, la Falange, «poner contra las cuerdas a un referente mundial en materia de justicia y derechos humanos, como es el juez Garzón». El portavoz de Bolo-Bolo recordó que el partido Nazi fue legalizado en Alemania tras la II Guerra Mundial, mientras que la democracia española sólo ha ilegalizado a HB.
Finalmente, Sánchez se dirigió a Gobierno y sociedad para advertir «que sí es cierto que hay que guardar respeto a las instituciones del Estado y sus procedimientos, por el bien de la democracia que nos hemos dado, pero también es cierto que esas mismas instituciones están obligadas a respetar a la ciudadanía y a sus intereses con el fin último del Estado y de la democracia».
Historia. El vocal de Educación de Bolo-Bolo, Pablo Nicolás recordó las persecuciones del régimen franquista hacia los homosexuales. Persecuciones, que comenzaron ya durante la Guerra Civil. Recordó el caso concreto de Federico García Lorca, asesinado «por ser maricón y rojo». Posteriormente, explicó Nicolás, la Ley de Maleantes y después la Ley de Peligrosidad Social, establecieron un mecanismo de persecución a gays, lesbianas, transexuales y bisexuales. Eran detenidos e internados en centros penitenciarios espaciales, donde fueron sometidos a trabajos forzados y tratamientos de electroshock, que en ocasiones, «les dejaron graves secuelas físicas y psíquicas».
Nicolás acusó a la jerarquía católica de motivar esta homofobia durante el franquismo. «Ellos fueron quienes trasladaron esa homofobia al pensamiento franquista», denunció. Durante todo el régimen, se abrió expediente a cuatro mil personas, que cometieron el presunto delito de ser homosexuales. Sin embargo, quedó constancia de que se fichó a cincuenta mil personas por el mismo.