Si la N-400 fuera del Ayuntamiento, como quiere Fomento, sería posible abrir un tercer carril. Pero como el vial es de carácter estatal, argumenta el Ministerio, esta solución es muy complicada. Con estos argumentos, la Demarcación de Carreteras del Estado en Castilla-La Mancha ha rechazado una nueva propuesta de la Asociación de Vecinos "El Tajo" y la Junta de Distrito del Polígono para ampliar la calle Río Jarama como tercer carril de la carretera nacional, hasta el desvío hacia la A-42.
El problema, explica el portavoz de la Asociación de Vecinos, Víctor Villén, es doble. Por el momento este vial es el único acceso al Polígono, y cada día hay más atascos, sobre todo a hora punta, tanto para entrar, como para salir del barrio. Las retenciones, explica el portavoz, llegan incluso al Salto de Caballo. El problema, entiende la Asociación, excede a los vecinos del barrio, y necesita de una respuesta antes de que aumente considerablemente el tráfico con la ampliación del polígono industrial y la apertura del hospital. Por otro lado, se da la circunstancia de que la incorporación a la carretera nacional se realiza en muy pocos metros, lo que la hace muy peligrosa, sobre todo cuando salen vehículos de transporte de mercancías. En este punto ya se produjo un accidente mortal. También la Asociación de Empresarios ha pedido una solución a estos problemas, y los usuarios del vial exigen que se solventen.
La alternativa propuesta por la Asociación para resolver parte del problema y aumentar la seguridad de la circulación es que la peligrosa incorporación de la calle Río Jarama se convierta en un tercer carril hacia Toledo en la N-400, que transcurra hasta el desvío a Madrid. Por allí, entiende, circularían sobre todo los camiones de carga hacia la capital, que no tendrían que acceder por este corto espacio.
Razones de la negativa. Sin embargo, la Demarcación de Carreteras ha vuelto a rechazar la propuesta, con un doble argumento: el de la dificultad de ampliar el vial porque es de titularidad estatal, y que la muerte allí ocurrida no es suficiente para calificar el lugar de punto negro. En su respuesta, Fomento se lamenta de que el actual equipo de Gobierno municipal no se haya hecho cargo de la carretera, algo a lo que se comprometió en su día José Manuel Molina.
Afirma el escrito que el tramo de la N-400 está integrado en la trama urbana de la ciudad, y que su tráfico es mayoritariamente de carácter urbano, motivo por el que Demarcación de Carreteras impulsó el cambio de su titularidad. Pero a pesar del convenio firmado con el anterior equipo de Gobierno, el actual ha manifestado en reiteradas ocasiones su negativa a formalizar la cesión, «y por lo tanto, es de aplicación la normativa vigente de carreteras».
El problema, advierte Fomento, es que con esta normativa, la actuación propuesta supondría una actuación de envergadura y grandes costes, dado que deberían llevarse a cabo actuaciones complementarias sobre otras salidas al vial. Es decir, habría que modificar también la salida de la rotonda elevada, para que la separación entre los dos accesos fuera la legal. «Esta normativa no sería aplicable si la titularidad de la vía fuera del Ayuntamiento, tal y como estaba previsto, y en este caso sería esa administración la que desarrollaría las actuaciones que creyera convenientes», afirma el Ministerio en su respuesta.
Se da la circunstancia de que no es la primera vez que Fomento pone en el tejado del Ayuntamiento la pelota de dar respuesta a las peticiones vecinales sobre la carretera N-400. Ya lo hizo en su día cuando la Asociación de Vecinos reivindicó varias pasarelas peatonales para cruzar sobre el vial, a pesar de que la propia Dirección General de Carreteras de la Junta valoró que debería ser el Ministerio el que diera una solución.
Además, Demarcación de Carreteras afirma que a fecha de hoy no existe en esta zona de la N-400 ningún tramo de concentración de accidentes, «por lo que no parece que sea urgente realizar ninguna actuación tendente a mejorar la seguridad vial». De hecho, ante los problemas legales, Fomento plantea incluso que si se llegara a dar esta situación, habría que pensar en suprimir la salida de Río Jarama a la N-400, para que los vehículos salieran por la rotonda situada a 750 metros. La Asociación de Vecinos explica que este argumento quiere decir que la incorporación no es un punto negro si no se producen tres accidentes mortales en un año, y lamenta la falta de sensibilidad de Fomento tras los siniestros ya ocurridos.