La falta de voluntad de la empresa de Artes Gráficas Toledo para con sus 117 trabajadores ha quedado de nuevo patente en el día de ayer. Estaba previsto un encuentro con los administradores, ya que se encuentra abierto el procedimiento concursal, para que la empresa presentara la documentación económica del grupo y no han acudido a la cita, cuando se comprometieron a ello.
Ayer, los trabajadores afectados, apoyados por familiares y por los sindicatos Comisiones Obreras y UGT, se concentraron desde las nueve de la mañana en las inmediaciones del juzgado capitalino, en Marqués de Mendigorría, y del despacho de los administradores judiciales y a las 11,30 horas comenzaron una manifestación muy sonora, con más de un centenar de participantes, ataviados con banderas, pancartas, silbatos, e incluso un tambor, hasta las puertas de la Consejería de Trabajo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, en la avenida de Irlanda. La policía, en vehículos de cuatro y dos ruedas, cortaba el tráfico al paso de los manifestantes durante todo el recorrido.
José Luis Arroyo es el responsable sindical del sector de Artes Gráficas de Comisiones Obreras en Toledo y recordaba a este diario, durante la marcha, la «insensibilidad» de la empresa en todo el proceso. «Sólo está interesada en cerrar la fábrica», indicaba.
Las continuas faltas de sensibilidad hacia el personal que lleva más de treinta años trabajando en la fábrica toledana y que cuentan con una media de edad de 55 años, han propiciado que se solicitara a los administradores que llevan el caso que la próxima comparecencia sea «delante del juez y que sea este quien vea qué clase de gente son los que pretenden cerrar Artes Gráficas Toledo», decía Arroyo, destacando que la empresa ha demostrado en todo este proceso su «mala fe».
Aunque los sindicatos tienen de plazo para negociar el expediente abierto hasta el próximo 22 de marzo y a partir de ahí será un juez quien decida qué pasará, todos han querido dar de nuevo la cara para sensibilizar a la población de la voluntad de la empresa con sede italiana que no quiere mantener los puestos de trabajo en la capital de Toledo y no les interesa lo que les suceda a sus trabajadores, que a día de hoy siguen en sus puestos hasta que se aclare todo.
Arroyo explicaba que la empresa de Artes Gráficas Toledo quiere echar a los trabajadores a la calle con unas indemnizaciones «de risa»: 20 días por año trabajado, lo mínimo, con un tope marcado de una anualidad.
Sin embargo, desde los sindicatos se han puesto todas las cartas sobre la mesa para intentar que la empresa no cierre, pero visto lo visto, al menos quieren que si estos 117 trabajadores se quedan sin empleo salgan de Artes Gráficas con una indemnización «digna». Es por ello que han pedido 45 días por año trabajado (como marcan los despidos improcedentes) y sin topes, ya que se trata de personas que han dedicado más de treinta años a la empresa.
Arroyo indicaba que lo que se pretende con actos como el de ayer es «trasladar a todo el mundo lo que está haciendo la multinacional en Toledo, sensibilizar a la población de que estamos ante un caso flagrante de quererse aprovechar de la crisis económica».
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