Los vecinos de la Carretera de Circunvalación, más conocida como el ‘Cerrito de Caravantes’ ya no saben qué hacer con la obra que hay en la parcela superior a sus viviendas y que, pese a estar paralizada y precintada por el Consistorio desde abril de 2008, les sigue provocando problemas en sus viviendas.
Esta misma semana, sus casas se han vuelto a ver afectadas por la entrada de agua llegada desde la finca colindante, donde se preveía la construcción de seis viviendas y que se ha quedado a medio cimentar.
Encarnación es una de las propietarias de una de las casas del ‘Cerrito’ y comentaba a este diario cómo un río de agua comenzaba a caer desde la obra hacia su hogar, ubicado en el número 12 de la calle.
De nuevo se repetía la historia que en años anteriores y es que esta vecina vio como parte de su hogar se anegaba de agua proveniente de esta parcela en octubre de 2008.
La situación vuelve a ser similar y recuerda cómo en las zonas donde han repintado, de nuevo la pintura se cae al suelo debido a las humedades que les está produciendo las grandes balsas de agua, como piscinas, que se acumulan en la obra.
Pero lo de esta semana, además de parecer un río, llevaba consigo el mal olor. Según Encarnación estuvieron desaguando las alcantarillas de la obra que estaban atascadas y comenzó a caer calle abajo todo tipo de suciedad.
Los vecinos tuvieron que llamar al Ayuntamiento para que se pusiera solución a la riada de agua y finalmente se solventó el problema, aunque temen que vuelva a repetirse de nuevo.
Esta vecina recuerda que la obra se encuentra «sin licencia ni nada» y fue el mismo Consistorio el que paralizó los trabajos precintando la parcela.
Pero las balsas de agua y las humedades persisten y ya han remitido varios escritos al Consistorio, pero no se dan las soluciones definitivas al problema y estos ciudadanos temen que no lleguen nunca.
CON MIEDO. Pero el agua no es la única preocupación que ronda sus cabezas. Pese a estar casi dos años parada, en esta obra, junto a la vivienda de Encarnación se han dejado montada una pluma para el traslado del material cuando se levantaban los muros.
Durante todo este invierno tan duro que se ha estado viviendo en Toledo, no han dejado de mirar con preocupación los giros que daba conforme soplan las fuertes rachas de viento. Casi roza su casa y en su opinión, no se cumple la normativa que establece una cierta distancia entre las viviendas ocupadas y la colocación de la pluma.
Cada vez que sopla fuerte el viento Encarnación cree que esta estructura de hierro se le puede llegar a caer encima de su casa y solicita su retirada por ser un grave peligro para quienes viven a pocos metros de la obra, ya que puede venirse abajo.
En el próximo mes de abril se cumplirán dos años de la paralización de la obra y todavía los vecinos del ‘Cerrito de Caravantes’ siguen sin ver clara una solución a los destrozos que esta intervención ha supuesto para sus hogares.
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