Amanecía nublado, a diferencia de lo que por «tradición» suele ocurrir este día en Azucaica. Y es que, los vecinos más antiguos del barrio recuerdan que «normalmente para Candelaria sale el sol» y acompaña a la Virgen en la procesión por las calles de la barriada toledana. Numerosos vecinos no quisieron perderse ayer la salida de la imagen del templo y el tradicional recorrido que realiza cada año en uno de los días más importantes para los que residen en Azucaica. Y es que, más allá de creencias religiosas ‘La Candelaria’ «une a los vecinos, nos hace encontrarnos en un día tradicional para todos».
Así, minutos antes de las 12,30 horas empezaba la misa previa a la procesión, que fue oficiada por el párroco de Azucaica desde hace algo más de un año, Jaime López.
Posteriormente, los niños nacidos el pasado año en el barrio fueron ofrecidos por sus padres a la virgen para que les acompañe y proteja a lo largo de su vida. Más tarde, llegó el turno de la rifa de cintas y brazos, otra de las tradiciones más arraigadas por estas fechas. Y es que, los vecinos pujan por llevar alguna de las cintas de la virgen.
Fue cerca de las dos de la tarde cuando Nuestra Señora de la Candelaria salía de la iglesia para cumplir con su cita anual con los fieles, mientras sonaba el himno nacional interpretado por la banda municipal de música de Toledo.
Vestida con un mantón de terciopelo verde bordado en oro -elaborado por el presidente de la Hermandad, Alejandro García- y encima de su carroza adornada con flores y velas salió la virgen de su casa, flanqueada por numerosos fieles.
A diferencia de lo que ocurrió hace un año cuando se tuvo que reducir el recorrido por amenaza de lluvia, en esta ocasión, la virgen realizó su tradicional trayecto que se prolongó hasta cerca de las tres de la tarde.
Y es que, ‘La Candelaria’ cada año pasa por buena parte de las calles del pequeño barrio toledano, para estar de alguna forma al lado de muchas personas mayores o enfermas que ven la hermosa talle-similar a ‘La Macarena’ sevillana- desde sus respectivas casas.
Los vecinos se mostraban alegres antes y después de la procesión, y destacaban la buena labor del párroco, así como la asistencia del vicealcalde de la ciudad, Ángel Felpeto, y los ediles ‘populares’ Fernando Sanz y Joaquín Romera, vecino del barrio, que estuvieron al lado de la Junta Directiva de la Hermandad -organizadora de la fiestas- y también de algunos miembros de la asociación de vecinos.
Tras el recorrido, la imagen volvió al templo junto a una gran traca de fuegos artificiales. Una vez dentro, recibió como regalo una ‘salve rociera’ cantada por el coro del barrio, que puso los pelos de punta y despertó, como cada año, los aplausos de los azucaiqueños.
sin polémicas. Por suerte en esta ocasión la única protagonista de la jornada fue la Virgen. Atrás quedó la polémica surgida hace dos años, cuando el anterior párroco de Azucaica ‘impidió’ a un vecino poder participar en la procesión. Y es que, como recordaba uno de los abuelos más mayores del barrio: «lo importante es la Virgen». Y de esta forma, los vecinos vivieron una de las citas de mayor solera y tradición en este barrio toledano.