Después de abandonar el hospital el pasado domingo tras haber dado luz a su segundo hijo, Virginia volvió ayer al Virgen de Salud para transmitir a la sociedad todo un ejemplo de superación. Se trata de un caso único en España y el segundo en el mundo, la única mujer que ha dado a luz a dos hijos estando afectada de atrofia muscular espinal tipo II, enfermedad hereditaria donde ambos padres tienen que ser portadores del gen responsable de la misma.
Virginia Felipe Saelices lleva 27 años conviviendo con esta enfermedad que le obliga a vivir en silla de ruedas y que día a día pone por delante muchos retos que superar a su cuerpo de niña de treinta kilos. Retos que forman parte de la normalidad pues como ella misma afirma no ha conocido «otra cosa». Desde pequeña ha llevado una vida «muy normal» pues asegura haberse sentido «una más» entre sus ocho hermanos y su grupo de amigos, a lo que ha ayudado bastante su carácter extrovertido.
Virginia no ha querido que el ser madre fuera una barrera para ella sino más bien una «necesidad». Un sueño que se cumplió hace ahora casi cinco años con el nacimiento de su hija Sofía. En este caso se trató de un embarazo «muy buscado y deseado» después de que le comunicaran que debido a su malformación no podría tener relaciones sexuales. Pero lo consiguió y aunque no descartaba tener un segundo hijo, éste se anticipó y llegó de manera inesperada cuando sus expectativas, dice, «miraban para otro lado» ya que, se encontraba trabajando y estudiando. A los tres meses de gestación, Virginia y su marido Hilario se enteraron de que estaba esperando un segundo hijo. Tuvo un embarazo más reposado en casa que le ha obligado a permanecer mucho tiempo tumbada. Una tripa que iba en aumento le impedía usar el corsé que necesita para estar sentada debido a la escoliosis severa que padece. Por ello, tuvo que estar tumbada durante los últimos cuatro meses de gestación. Pero la experiencia ha resultado mucho más positiva ya que, en la primera ocasión tuvo que ingresar en el hospital seis meses, «fue mucho más duro», matiza.
Los médicos que la intervinieron en el nacimiento de Gregorio David le acompañaron ayer para relatar esta experiencia tan exitosa. Hace unos días el pequeño abandonaba junto a su madre el Hospital Virgen de la Salud rumbo a Villacañas donde ahora empieza una nueva vida. «Sólamente con verlos, me alimento», afirma emocionada Virginia ya que, físicamente ella no podrá ayudar a los niños para lo que cuenta con una asistente y con su marido. Ahora vive para ellos y por ello, lanza un mensaje a las personas que se encuentran en su misma situación: «Que luchen por lo que quieren, la vida es un riesgo siempre y hay que sacrificarse para después tener una recompensa». Insiste en que en su caso las cosas han ido bien «pero también puede ir mal, y eso también se tiene que saber». Hace ahora más de cuatro año dio a luz a Sofía que nació a las 33 semanas de gestación y un peso aproximado de dos kilos tal y como también lo hizo Gregorio David. Ambos nacieron «perfectamente normales» aunque más tarde desarrollaron una alteración de la función respiratoria debido a que todavía tenían dentro del pulmón un poco de líquido amniótico, lo que se resolvió sin problemas.
Algún día Virginia tendrá que contar a sus hijos que son portadores asintomáticos, es decir, que para que éstos tengan un hijo afectado los dos progenitores tienen que serlo, lo que no sucede en su pareja puesto que Hilario «no lo es». En su caso, tanto su padre como su madre son portadores de la enfermedad siendo ella la única afectada de nueve hermanos.
Tanto ella como su marido felicitaron ayer al equipo médico que la ha tratado. Hilario quiso así agradecerles la «estancia tan agradable» que han tenido en el hospital durante el nacimiento de sus hijos que dijo, «son producto del amor, de la fe y del conocimiento».
Resaltaron así la labor que han llevado a cabo estos profesionales a los que quisieron dar las gracias por haber llevado con éxito sus dos embarazos en un caso sin precedentes. Ahora sólo desea «vivir más tiempo para disfrutar de mis pequeños».