Una de las exigencias más importantes es el Salto del Caballo, ¿para cuándo su reforma?
Nosotros no lo prometimos en la anterior legislatura, porque entonces la prioridad era recuperar un equipo, el CD Toledo, que estaba tocado en su economía y en Tercera División. Ahora, el siguiente paso en los planes del alcalde es dar una vuelta al estadio. Está por confirmar, pero será el elemento estrella de la próxima legislatura en deportes. Una reforma para arreglar desperfectos podría costar de 2 a 3 millones, pero el campo debe ir unido al entorno de Safont y en ese proyecto se debe encajar. En cualquier caso, en breve vamos a arreglar aspectos básicos hasta que exista la viabilidad económica.
La intención, entonces, es esperar para hacer del Salto del Caballo una obra importante y emblemática, como el Palacio de los Deportes.
Es posible, pero es decisión de Emiliano García-Page. Si por mí fuera, el Salto del Caballo debe tener una respuesta importante para que después de cuarenta años su imagen luzca. Se han hecho pocas reformas en su historia, salvo una tribuna que estéticamente deja mucho que desear. Sólo se ha degradado con el tiempo y no puede volver a pasar.
¿Cambiaría la ubicación?
No, será la misma y no se plantea otro lugar. Si se reforma el Salto del Caballo, es para conseguir en esa zona unos accesos y una comodidad similares a los que tiene el Javier Lozano. Sobre el césped, habría que cambiarlo y cuidarlo adecuadamente.
¿Cuánto costaría un proyecto así?
Bastante, la verdad. Por eso hay que esperar a que haya viabilidad porque Toledo tiene necesidades en otras áreas. El Salto del Caballo lo está pidiendo durante tiempo y no ha habido un gobierno municipal que se haya mojado. Vamos a ser sensibles con este tema, pero encajándolo en el proyecto de futuro de la zona del río. Menos de cuatro millones no va a costar, pero cualquier cosa que se haga lo va a agradecer.
¿Qué modelo de campo se persigue?
Hay dos campos que me encantan y que me gustaría tomar como referencia, La Balastera de Palencia y Lasesarre en Barakaldo. Los dos costaron de 8 a 10 millones y estarían en concordancia con la población de Toledo, pero hay que encajarlo. La línea a seguir sería ésta y a ver en qué queda después el concurso de ideas. Pero lo fundamental es tener un campo funcional y coqueto.
¿Funcional quiere decir que el club disfrutará de la explotación de algunas partes del estadio para aprovechamiento comercial y así tener una fuente de ingresos propia?
Entra en lo posible, pero no queremos que el estadio se acabe convirtiendo en un caso de especulación. Otras propuestas políticas querían hacer algo así. Pero ahora mismo, el Toledo quizás no puede hacerse cargo del mantenimiento de un campo del que se encarga el Patronato. Con todo, se barajaría la posibilidad en un futuro.