El CD Torrijos empató a un tanto en el segundo test de la pretemporada en su visita a un Pozuelo que venía de golear al Azuqueca. El cuadro rojiblanco ofreció dos caras a lo largo del partido, con una primera mitad mediocre y un segundo acto en el que los hombres de Luna disfrutaron del balón y de las mejores ocasiones de gol.
El técnico torrijeño, que no podía contar con cuatro pesos pesados como Aguilera, Sigüenza, David Gómez y Cristian por problemas musculares, tuvo que improvisar un once competitivo para plantar cara al Pozuelo. Así, Amaro formó en portería, con Diego, Santi Lumbreras, Carlos Luján y Kevin en la línea defensiva de cuatro. Por delante, Sergio, Tato y Josué fortificaron el centro del campo, con Pedro Pablo en la banda derecha y Ángel Corral en la izquierda, mientras que Borja se situó arriba como el hombre más adelantado.
Con este dibujo, el CD Torrijos apenas pudo crear oportunidades de gol a su rival durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Además, el Pozuelo se adelantó en el marcador en su primer acercamiento a la portería defendida por Amaro. El cuadro madrileño marcó el primer gol del partido en una acción polémica y en la que los jugadores rojiblancos reclamaron fuera de juego, aunque, eso sí, la defensa toledana también puso de su parte al reaccionar tarde.
Con 1-0, el Pozuelo se dedicó a dominar el juego y el partido perdió interés por momentos, hasta que el paso por vestuarios y las sustituciones modificaron la dinámica. Y es que, Augusto Luna dio entrada a Jorge por Diego y Alberto por Kevin, por lo que el cuadro rojiblanco ganó en profundidad por las bandas.
Así las cosas, Borja, antes de ser sustituido por Héctor, gozó de una clara ocasión, pero su lanzamiento no encontró la portería madrileña.
Con los cambios el que más ganó fue Corral, quien ocupó la punta del ataque toledano. Y suya fue la jugada del empate. El rojiblanco se acostó en la banda izquierda y desde ahí se zafó de dos defensores para perfilar un potente disparo que repelió en un primer momento el meta rival, pero el rechace volvió a caer a los pies de un Corral que esta vez no perdonó.