La cuerda está a punto de romperse. Las posibilidades del Talavera por mantenerse en Tercera División se agotan mientras su presidente, Tino Muñoz, asegura que están buscando «en todos los frentes» alguna solución que les salve de la quema.
No se muestra tan positivo como hace ahora una semana el máximo mandatario del club blanquiazul. Entonces, aseguró la existencia de «algo inminente» para conseguir la permanencia, declaración que se ha tornado en los últimos días a un dramático «no tenemos nada».
Muñoz continúa buscando soluciones que ayuden a solventar los 166.000 euros que descenderían el club a Primera Preferente. Esta cantidad corresponde a la deuda contraída por el Talavera con los jugadores la temporada pasada y ya reconocida por sentencias judiciales, después de las denuncias presentadas por los miembros del equipo tras contar algunos hasta doce mensualidades sin cobrar. No obstante, se calcula que el pasivo puede ascender hasta los 250.000-300.000 euros.
El equipo, sin embargo, ya ha sido inscrito en la Federación de Fútbol de Castilla-La Mancha, según confirmó Muñoz, quien explicó que el club puede formalizar la inscripción aunque ésta sea luego cancelada si finalmente no llega el pago. La situación está más que complicada. El tiempo se acaba y el club agoniza mientras que todo parece indicar que, según establece el reglamento, el Talavera bajará a la categoría inmediatamente inferior.
Mientras, y a la espera de noticias, algunos jugadores entrenan ya con el San Prudencio y otros, por el contrario, prefieren prepararse por su cuenta. Su futuro está aún sin definir ya que por el momento y ante la ausencia de novedades, tienen ficha federativa con el Talavera. Así, se preparan físicamente mientras la mayor parte de equipos ya se han puesto en marcha.
Otra de las cuestiones pendientes del todavía presidente del Talavera es la convocatoria de una Asamblea General Ordinaria, a lo que está obligado, al menos una vez al año, por los estatutos del club, siendo la última en junio de 2009. En este sentido, Muñoz aseguró que aún no hay ninguna solución por lo que tampoco ha pensado en convocar a los socios para explicarles en qué momento se encuentra el equipo, menos aún enseñarles las cuentas que si nada cambia, llevarán al club blanquiazul a descender de categoría.
El Talavera camina en la cuerda floja y el presidente no quiere aún dar la cara. Por el momento, se encuentra inmerso en la búsqueda de una salvación que no llega.