El acierto desde la línea de los tiros libres y la precipitación final del Toshiba Polígono llevaron al Reale Ciudad Real a las semifinales del Trofeo Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha tras imponerse en la pista del conjunto toledano por 71-79. El cuadro ciudadrealeño salió decidido a por el partido desde el primer minuto y dominó con claridad el parcial inicial. Y es que, el Reale Ciudad Real controló el primer tiempo con con ventajas entre los cuatro y los diez puntos en el marcador.
La reacción de los jugadores toledanos llegó en el lanzamiento exterior, puesto que sus porcentajes en los tiros de dos fueron irregulares durante la mayor parte de la primera parte. Así, en la faceta de los triples brillaron sobremanera Pablo Mariñán y Jorge Aguado, puesto que Manu Pastor no se encuentra en su mejor momento de forma.
Además, también destacó la intensidad defensiva de los ciudadrealeños durante los primeros minutos del encuentro, impidiendo al Toshiba Polígono hacer uso de su juego interior.
Eso sí, con el paso de los minutos, Fran Ruiz se fue imponiendo en los postes y desatascó el juego toledano, que comenzó a acercarse en el marcador al Reale Ciudad Real.
Tras el descanso, el equipo visitante bajó algo el pistón, lo que aprovechó el cuadro local para culminar sus intentos de remontada. Se pusieron dos puntos por delante (48-46), pero todo fue un espejismo. En cuanto los de pupilos de Muñiz volvieron a ajustar su nivel defensivo el partido volvió por los derroteros anteriores, con los ciudadrealeños por delante y los toledanos haciendo la goma.
Aun así, en el último cuarto ambos conjuntos tuvieron opciones de llevarse el partido. Aunque el Reale Ciudad Real siempre se mantuvo por delante, el Polígono llegó a reducir su desventaja hasta la mínima expresión.
Entonces surgió David Fernández. Dos robos de balón suyos, culminados con una canasta y una falta personal, comenzaron a decantar el partido de lado ciudadrealeño.
Por su parte, el Toshiba Polígono cayó en los tiros precipitados y en los errores en la línea de tiros libres, faceta en la que no falló el cuadro visitante.
Con este triunfo se esfumaron las esperanzas del CB Polígono de continuar en la competición y de Nico Fernández, que soñaba con medirse al Adepal de su buen amigo Javier Juárez.