En el CD Torrijos reina una relativa tranquilidad pese a la derrota ante La Roda la pasada jornada. Aunque, eso sí, la paz se puede romper si el domingo no se gana en el San Francisco al Socuéllamos, otro rival directo en la lucha por la permanencia que vuelve a cruzarse en el camino de los torrijeños.
Para conseguir doblegar al conjunto socuellamino, Augusto Luna tiene claro que el equipo no puede ofrecer la imagen del último cuarto de hora en La Roda: «Aunque nos expulsaron a Fernando, no tuvimos que acabar 4-1; nunca debemos bajar los brazos», avisa.
Por su parte, el discurso del míster no suena a toque de atención ni reprimenda, ya que lo considera «una cuestión puntual». Eso sí, Augusto Luna no olvida el choque ante La Roda, en el que «ofrecimos una muy buena imagen durante la primera mitad y hasta el tanto del empate; hay que mantener esa línea de juego ante el Socuéllamos».
Y es que, la cita ante el cuadro ciudadrealeño se presenta, de nuevo, como una final: «Hay que sumar los tres puntos sí o sí», asegura el entrenador del CD Torrijos. Unas declaraciones que recuerdan a la previa del choque ante el Quintanar del Rey, «partido que nos enseñó de nuevo que hay que sudar mucho si queremos sumar los tres puntos».
En cuanto al rival, el míster tiene claro que no se enfrenta a un rival cualquiera, aunque su situación en la clasificación diga todo lo contrario. En palabras de Augusto Luna, el Socuéllamos es un conjunto «muy competitivo y con mucha experiencia en la categoría».
Unas características que, por el contrario, no le permiten escapar de los puestos de la quema. Sin embargo, el entrenador de los rojiblancos avisa de que enfrente habrá un enemigo de armas tomar: «Es un partido perro porque el Socuéllamos tiene jugadores que van a pelear hasta el último minuto porque también se están jugando mucho en cada encuentro».
Regresan. Augusto Luna recupera para el enfrentamiento ante el conjunto socuellamino a Josué, Aguilera y Tato, aunque este último se encuentra entre algodones por culpa de las molestias que aún persisten en uno de sus tobillos.