CD Toledo y CP Cacereño cruzarán sus caminos por primera vez este domingo militando ambos en Segunda División B. Además, será el primer encuentro de los dos conjuntos verdiblancos sobre el césped del Salto del Caballo. Y es que, los diez compromisos celebrados en la capital castellano-manchego se disputaron antes de la construcción del actual estadio, todos ellos en Palomarejos, casa de los toledanos durante 41 años.
Pero, curiosamente, en tan sólo tres de ellos el encuentro terminó con un ‘1’. Los extremeños fueron capaces de arrancar cuatro empates de tierras toledanas y hasta tres triunfos. Así las cosas, el CD Toledo no vence al Cacereño en partido oficial desde la temporada 1948/49, con un claro 5-2 que ayudó al equipo dirigido por Peteira a meterse en la fase de ascenso a Segunda.
La segunda ocasión data del curso 1947/48, temporada en la que el cuadro verde disputó por primera vez la Copa del Generalísimo. Aquel resultado de 3-1 devolvió la moneda a los de Cáceres, que habían ganado por un contundente 7-2 en su propio terreno de juego. Finalmente, el primer triunfo se produjo durante la temporada 1944/45. El resultado fue de 3-0.
El balance a favor del Toledo termina aquí, aunque se produjeron dos empates a dos tantos en los cursos 1945/46 y 1950/51. Otro más, a un gol, se dio en la campaña 1953/54 y el último en la 1966/67, en un encuentro que terminó como empezó.
Pero de las tres victorias cacereñas en Toledo (1943/44, 1951/52 y 1969/70) hay una que escoció en exceso. En enero de 1944, en el curso del debut toledano en categoría nacional, una controvertida actuación arbitral durante el Toledo-Cacereño provocó una invasión de campo que le costó a la entidad la clausura de Palomarejos. Incluso, el alcalde por entonces, Andrés Marín, se tuvo que hacer cargo de la dirección del club tras la dimisión del presidente.