Rufino vuelve a verse las caras esta semana con el equipo que le despertó de su letargo goleador. El delantero del CD Toledo se estrenó como realizador verdiblanco ante el Cacereño, con dos dianas que sirvieron para pescar un empate del Príncipe Felipe en la primera vuelta.
Lo cierto es que el atacante prefiere considerar su reencuentro con los extremeños como una mera anécdota. «No me van a entrar más ganas de marcar contra el Cacereño porque siempre tengo las máximas, pero sí admito que fue el día en que salí y tuve la fortuna de anotar dos goles que me permitieron dejar a un lado los nervios», reconoce.
Ahora, la situación es bien distinta para el ariete madrileño. Acude a la cita con dos jornadas consecutivas marcando y convencido de que ha llegado el momento de la verdad para que el equipo despegue. Desde su punto de vista y coincidiendo con la mirada del entrenador, Antonio Iriondo, Rufino considera que «debemos confiar más en nosotros y no mirar tanto a los rivales; será un enemigo duro, pero tenemos que ganar».
Para ello, los toledanos deberán mostrarse más efectivos, algo que Rufino ve mejorable si crece la fe en el seno del grupo. «Los remates que fallamos ante el Conquense entran solos cuando tienes más confianza», apunta. Tal y como expresa, «eso irá mejorando si adquirimos tranquilidad y, después de tres jornadas sin conocer la derrota, estamos en el camino de lograrla y acercarnos al objetivo de llegar a las últimas jornadas salvados».
Todo ello porque ve muy complicado «alcanzar a los conjuntos que están en la parte alta, pero debemos seguir haciendo lo máximo para llegar lo más arriba posible». Así, asume que «nuestro objetivo debe ser mantener el equipo en la categoría para el año que viene dar un paso más en las aspiraciones».
Posible renovación. Aunque es un poco pronto para este tipo de cuestiones, Rufino no esconde que en el CD Toledo está satisfecho y no cierra la puerta a su continuidad el siguiente ejercicio. «Desde que me llamaron tuve claro que llegaba a un club de Segunda División, del estilo del Leganés o el Rayo Vallecano, y estoy muy contento de haber firmado por este equipo», afirma. Por ello, insiste en que «en su día tuve ofertas de otros y me decidí por éste, donde estoy bastante contento y no vería problemas para seguir».
Sus guarismos reflejan que se trata de un goleador de los que se echan siempre de menos en la Ciudad Imperial. En concreto, ya suma nueve dianas y, aunque dice que «me gustaría llevar más a estas alturas», su rendimiento en los encuentros está fuera de toda discusión. «Intento vaciarme en el campo con trabajo porque, si no marco, al menos me voy con buenas sensaciones», valora.
Por ello, espera ir agrandando sus registros ahora que vienen «rivales de nuestra lucha por la permanencia». A él le benefician de manera especial los matices que ha introducido Iriondo, porque «al haber más gente arriba, existe también más sensación de peligro». Sin embargo, insiste en que lo único que le separa de un mejor rendimiento, tanto a él como al resto del conjunto verde, es el factor suerte. «Merecemos más de lo que tenemos, pero seguro llegará pronto», dice.