Toledo le gusta a Raúl García de Mateo y la provincia no para de premiarle con éxitos. En esta ocasión, el ciclista del Supermercados Froiz no tuvo problemas para imponerse en la línea de meta del XXX Trofeo Olías Industrial, llegando completamente en solitario y culminando una larga fuga que dejó claro el poderío que atesora en sus piernas.
El castellano-manchego fue el más fuerte de los cerca de 150 participantes que tomaron la salida de la carrera organizada por el CP Bahamontes. Con algo de retraso sobre el horario previsto, los ciclistas se pusieron sobre los pedales para iniciar la primera de las cuatro vueltas a un circuito que se hace más exigente por culpa de las condiciones climatológicas.
Al menos, no se repitió el mal tiempo del pasado curso y el viento no castigó demasiado las piernas de los ciclistas, que impusieron un fuerte ritmo desde los primeros compases.
Como consecuencia de la batalla por rodar en cabeza, las escaramuzas se fueron sucediendo. Nadie quería quedarse al margen de los cortes, puesto que nunca se sabe cuándo se produce la fuga buena de la jornada. El ejemplo más claro por querer evitar las sorpresas fue el propio Raúl García de Mateo, que llegó fuerte a la cita y saltó en persecución en distintas ocasiones.
Fue en el segundo giro cuando, al paso por el pequeño alto de montaña, se formó un gran grupo que consiguió abrir una interesante brecha cercana al minuto sobre el pelotón principal. Sin embargo, la falta de comunión entre los intereses de los diferentes corredores provocó que el margen se fuese reduciendo durante la tercera vuelta.
En ella, Raúl García de Mateo tomó la determinación de lanzar su ataque hacia la línea de meta. El ciclista del Supermercados Froiz escogió la única dificultad montañosa de la carrera, el alto de Olías cercano a la línea de llegada, para marcharse con suficiencia.
Las buenas sensaciones que está experimentando el corredor de Argamasilla quedaron reflejadas cuando nadie pudo salir a su estela. A partir de entonces, y con el viento en su contra, hizo acopio de todas sus fuerzas para ir abriendo una importante brecha sobre el resto de integrantes del grupo cabecero.
Última vuelta. Durante el cuarto giro, el interés de la clásica se centró en comprobar si Raúl García de Mateo era capaz de mantener su ventaja sobre sus perseguidores. Dado que su equipo, el Supermercados Froiz, jamás colaboró en su caza, la organización del pelotón tardó demasiado en hacerse efectiva.
La tímida reacción llegó cuando el ciclista ya rondaba el minuto de diferencia, por lo que sólo un desfallecimiento podía dar al traste con la aventura del ciudadrealeño. Sin embargo, la gran experiencia adquirida en las filas del Relax Fuenlabrada como profesional le valió a Raúl García de Mateo para dosificar sus esfuerzos sin ver mermada una ventaja que le permitió entrar en solitario en la meta de Olías del Rey.
Con 37 segundos de retraso, entró un pelotón formado por 55 corredores que se jugaron el reparto de premios en un cerrado sprint copado, en especial, por los ciclistas del Supermercados Froiz. De esta forma, la escuadra gallega dejó claras sus intenciones de dominar de nuevo la campaña elite y sub 23 que acaba de comenzar.