¿Ha cambiado mucho Antonio Iriondo en dos años y medio?
Posiblemente, creo que tengo más arrugas y alguna cana más que otra y hasta menos pelo. Igual, detrás de todo eso he cambiado. Cada vez que me encuentro con alguien me dice que estoy igual. Peligro. Cosa que no cambia, cosa que no acaba. La vida es un cambio permanente y yo no me voy a convertir en negro. Fijo que habré cambiado, he cogido experiencia en el campo profesional que antes no tenía. Habré cogido experiencia en muchos terrenos porque han sido tres años de engaños continuos y espero no haberme hecho tan sumamente desconfiado para no fiarme más del ser humano. Evidentemente, te hace afinar en todo momento, ser más eficaz y sin construir castillos en el aire sin vivir el presente continuamente.
Insiste mucho en cambiar cosas cuando restan apenas dos meses de competición.
Ése es el reto. Hay que insistir y conseguirlo. Se trata de limar todos esos pequeños detalles que pueden hacer que el equipo gane o no. Hay que hacer cambios tranquilos, no hay que cortar cabezas, simplemente caer en los pequeños detalles: picardía, equilibrio permanente, trabajar las llegadas, ser más agresivos… Hay un montón de cosas, hay que trabajar sobre el todo, donde yo vea que hay un granito de arena, quitarlo. Para conseguir los puntos hay que hacerlo. Si no hacemos nada, ¿cómo conseguimos los puntos?
¿Hay plantilla para conseguir la salvación en Segunda División B?
Que quede claro que yo he firmado sin ver la plantilla, es una cuestión de fe, de afinidades y acercamientos. No he visto la plantilla. La vi el día de Leganés, pero desconozco si ese día hay bajas o no, nada más, sólo conozco un once. Lo veo en un día malo porque el Toledo recibe 3-0. Yo no he mirado mis intereses, sino los de un equipo que, efectivamente, me hace muy feliz que me haya llamado, independientemente de cómo esté para tratar de hacer un proyecto, y ahora pasa por salvar al equipo.
¿Se sentía en deuda con el Toledo? ¿Quería volver a cerrar un objetivo después de no lograr el ascenso en dos temporadas?
Por supuesto. Es que no me tenía que haber ido. Me fui por una serie de circunstancias que ya están olvidadas. Jamás hecho la culpa a nadie, porque alguien que piense diferente a mí no es que no lleve razón, simplemente es que no me cree. Esos dos años, con presupuestos bajos, conseguimos hacer buen juego y animar a la gente y despertar la ilusión. En ese tiempo hice buenos amigos y tengo la sensación de no haberme ido. En tono de humor siempre digo que como no ganamos a los andaluces, tenía que ir allí para ver qué es lo que hacen para que no nos ganen más. Lo cierto es que no tengo la sensación de haberme ido, siempre he seguido los resultados y clasificación del CD Toledo y he mantenido el contacto con mis amigos de aquí.
Conseguir la salvación implicaría que pudiera contar con un proyecto propio la próxima campaña.
Me encantaría. La verdad es que debido a la situación actual y los actuales dirigentes las posibilidades que se nos pueden abrir son enormes. La otra vez no había tantas, tenían ciertas penurias. Ahora se respira una organización distinta y otras opciones. Me encantaría que el club consiguiera los objetivos este año y podernos proponer otros mucho más ambiciosos el año próximo.