Rajoy estuvo acompañado, entre otros, por Arenas, Mato, Pío García Escudero y Ana Pastor
Cuando casos como el del bar Faisán o la polémica de Chávez han vuelto a poner en la palestra el debate de la lucha antiterrorista, Rajoy quiso mandar ayer una advertencia al Gobierno.:«Espero que se haya dado cuenta del enorme error que cometió, si no lo vuelve a cometer lo vamos a apoyar, pero si lo vuelve a cometer lo vamos a denunciar». El líder del PP se refería a la negociación emprendida en la primera etapa de Zapatero durante la última de las treguas de ETA. «El Gobierno fue muy duro con los que le dijimos que no», recordó, «hoy el contenido de algunas de las actas de las reuniones deberían sonrojar cuanto menos a quienes estuvieron allí».
Los brazos de ETA han llegado incluso a vincular la banda con la Venezuela de Chávez. Rajoy también fue exigente con Zapatero en este punto: «Dice que son hipótesis, pero no, son el auto de un juez y las investigaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado». El jefe de la oposición volvió a reclamar al presidente que comparezca en el Congreso para dar a conocer si sabe algo más de lo escrito en el auto del juez y qué es lo que va a hacer en el futuro. «Es su obligación, así como convocar a España al embajador en Venezuela», reclamó.
Este último enfrentamiento con el país latinoamericano le sirvió a Rajoy para calificar las actuaciones de Moratinos de «componendas, enjuagues y compadreos». El líder del PP concluyó que «el papel de nuestra diplomacia en el extranjero es triste, lamentable» e incluso llegó a decir que resulta «humillante» para la mayoría de los españoles.
Ya en el plano económico, Rajoy aconsejó al Gobierno que se apure con las últimas medidas propuestas por Salgado para salir de la crisis. «Llevan perdidos 19 días, ya le hemos dicho que muchas cosas que van en ese papel nos parecen bien y que las apruebe ya, que no hay que seguir perdiendo el tiempo», recomendó.
Ahora bien, Rajoy duda mucho de que en esas medidas esté la solución a la crisis porque faltan reformas importantes. Entre ellas, no subir impuestos en época de crisis. «Si la gente no va al fútbol, lo sensato es bajar las entradas», comentó, «no se trata de alta política económica, es sentido común».
«Después de 30 años de Gobierno socialista en CLM, las cosas se pueden hacer mejor»
Aunque sólo fue por unas horas, Rajoy ayer estuvo en Toledo para hacer muchas cosas. Ante las críticas del PSOE regional a su visita, el líder de la oposición empezó su discurso enumerando las razones que le han traído a la capital regional. No se olvidó de lo de clausurar los actos de celebración de los 30 años de Nuevas Generaciones, ni lo de recoger una escultura de reconocimiento con su imagen, ni de piropear a la ciudad imperial como una de las más hermosas del mundo. En su lista de tareas, le quedaba alguna más: «He venido a Castilla-La Mancha a decir que necesita un cambio porque después de treinta años de Gobierno socialista ya está bien, las cosas se pueden hacer mucho mejor».
De esta forma respondió a la portavoz de los socialistas castellano-manchegos, que ayer le puso en la lista a Rajoy algunos temas espinosos de la Región como la reserva de agua del Estatuto o la instalación de un cementerio nuclear. El líder del PP optó en cambio por tratar otra cuestión como es la de la crisis y el empleo: «También he venido a decir algo que es problable que no genere entusiasmos a quienes preguntan a qué vengo». Y ahí se explayó. Culpó a Zapatero de ser el peor presidente para los jóvenes, con un 45% de paro y además de no reconocer sus equivocaciones: «Es el único Gobierno que no tiene la culpa de absolutamente nada de lo que ocurre en este país».
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