Así era don Cleofé

L.G.E. - domingo, 20 de enero de 2019
- Foto: Yolanda Redondo
El arzobispo despidió desde la Puerta Llana el ataúd del canónigo Cleofé Sánchez: «Don Cleofé dejaba esa palabra u observación en la que se veía su sabiduría». Asistieron el obispo de Albacete, el presidente de la Junta, la alcaldesa y José Bono

El día amaneció hoy en Toledo con una esquela pegada en uno de los pilares de la reja que da a la fachada principal de la Catedral y otra en la puerta del Arzobispado. Anunciaban el fallecimiento con 84 años de Cleofé Sánchez Montealegre, canónigo del Cabildo de la Primada. A las diez de la mañana el arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez Plaza, se acercó a la Puerta Llana a recibir el ataúd con el cuerpo de Cleofé Sánchez. Iba acompañado por dos filas con cerca de cuarenta sacerdotes. Y desde la puerta le dirigió las primeras palabras:«Su pérdida nos ha llenado de dolor y consternación».
El arzobispo ofició la misa de exequias desde el altar mayor. A su lado se sentaron el deán de la Catedral, Juan Miguel Ferrer, que leyó el pasaje de las bodas de Caná del Evangelio de San Juan, y el obispo de Albacete, Ángel Fernández Collado, que tiene una importante vinculación con esta archidiócesis de la que ha sido obispo auxiliar desde 2013 a 2018.
A un lado y otro del retablo mayor se sentaron los demás canónigos del Cabildo para dar un último adiós a su compañero. Llevaban todos casullas moradas y al comenzar la ceremonia, colocaron una sobre el ataúd de Cleofé Sánchez.
Entre las autoridades civiles, asistieron el presidente de la Junta, Emiliano García-Page y la alcaldesa de Toledo, Milagros Tolón. Entre los representantes de los grupos municipales estuvieron José Pablo Sabrido por el PSOE, Claudia Alonso por el PPo Esteban Paños por Ciudadanos. Además acudió el expresidente de Castilla-La Mancha, José Bono, que escuchó la misa de pie desde la reja del coro.
«Don Cleofé era don Cleofé, no hace falta decir mucho más», expuso el arzobispo durante la homilía. Reconoció que era el ejemplo de un hombre, que quizá podía pasar a veces «un poco desapercibido, pero dejando una palabra o una observación en la que se veía su sabiduría». Destacó su «palabra audaz, conveniente, exenta de adulación»y de sus últimas días quiso poner en valor su «testimonio de saber llevar la enfermedad, el dolor, la postración».
«somos mucho». El arzobispo expuso que había que aprovechar la misa exequial para profundizar en el sentido de la Resurrección. «Si no , don Cleofé nos diría:‘no lo habéis hecho’», añadió. Subrayó que «en medio de lo que significa la muerte, hay un rayo de esperanza». «No es decir eso de que no somos nada ¡cómo vamos a ser nada! Somos mucho», recalcó Rodríguez, «nuestra vida tiene un sentido».
Al concluir la misa exequial, que se prolongó durante más de una hora, el arzobispo bajó al ataúd y lo roció primero con agua bendita y luego lo incensó. De la misma manera que a su llegada, todos los sacerdotes y el arzobispo desfilaron de nuevo por la nave donde se encuentra el San Cristóbal para despedir a Cleofé Sánchez desde la Puerta Llana, donde esperaba un coche fúnebre con coronas de flores. Seguidamente fue trasladado a su localidad natal, Villafranca de los Caballeros, para recibir sepultura.
Cleofé Sánchez realizó estudios en el Seminario de Toledo y en la Universidad Gregoriana de Roma. Fue titular de las parroquias de Albarreal de Tajo y de Polán, profesor en el Instituto de Estudios Teológicos ‘San Ildefonso’ de Toledo.

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 Yolanda Redondo
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