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Torre de babel de 1.500 obreros

F. J. Rodríguez - domingo, 2 de diciembre de 2018
Francisco J. Rodríguez / Toledo El inmenso esqueleto de hormigón y ladrillo del nuevo hospital de Toledo tiene un ejército de obreros trabajando en su interior. La obra avanza a marchas forzadas para llegar al plazo de entrega. - Foto: Yolanda Lancha
Las obras de construcción afrontan su recta final con el mayor pico de trabajadores desde que se licitaron por primera vez en 2007. El 70% de la tabiquería interior está terminado

El inmenso esqueleto de hormigón y ladrillo del nuevo hospital de Toledo tiene un ejército de obreros trabajando en su interior. La obra avanza a marchas forzadas para llegar al plazo de entrega, cumpliendo los dictados de un equipo de diez arquitectos.
Uno de ellos, Txabi Echenagusía, es el encargado de recorrer para La Tribuna el interior de la enorme mole hospitalaria. Txabi ha pasado de diseñar casas ecológicas de paja a trabajar en la mayor obra pública del país. «Actualmente no se está construyendo nada igual en toda España a este ritmo», señala, a la vez que confirma que también es el proyecto más ambicioso en el que nunca ha trabajado.
«Es espectacular, sencillamente espectacular», insiste al tratar de explicar a profanos cómo se sujeta la estructura de los cinco bloques que, a modo de púas de un peine, sobresalen de la estructura horizontal del hospital.
Txabi es un enamorado del hormigón, y sabe que está en el lugar indicado, aunque refunfuña ligeramente cuando cruza ante lo que ellos mismos denominan el ‘donut’ o ‘la estrella de la muerte’, el enorme cilindro de hormigón que iba a estar destinado a laboratorios de investigación y que finalmente quedará cerrado como reserva ante futuras ampliaciones. Y es que, en lugar de dejar al aire el hormigón se ha optado por cubrirlo con estructuras metálicas. Con todo, solo es un detalle estético.
Txabi y sus compañeros se encargan de que todo marche según lo previsto, y para cumplir con sus órdenes cuentan con una hueste de obreros. En total, actualmente hay unos 1.500 en todo el hospital, una cifra significativamente más alta que hace unos meses, cuando había 338 trabajadores y 67 técnicos. Ni hablar de los registros de más allá de un año, cuando la presencia era casi testimonial, o de hace más tiempo, cuando no había ni grúas y las obras estaban totalmente paradas.
Afortunadamente eso ya es cosa del pasado. Si una persona camina por los laberínticos pasillos del nuevo hospital puede escuchar un sinfín de acentos, dialectos e idiomas. El Hospital Universitario de Toledo se ha convertido de aquí al final de la obra en una improvisada Torre de Babel. La comparación bíblica se ajusta a las dimensiones del proyecto, pero este ni muchos menos se va a venir abajo.
Restan cinco meses de duro trabajo para que todo esté listo. En esta fase, lo más importante son los detalles. El 70% de la tabiquería del hospital está terminada, la fachada principal luce ya en su color amarillo y grafito original y todo apunta a que esos 1.500 trabajadores no van a fallar para entregar en abril la nueva infraestructura sanitaria.

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